Mohsen Rezaei: «El final de esta guerra está en manos de la Nación iraní»

Entrevista de HispanTV con Kaveh Taghvai

Comité de Apoyo a Irán – Iberia

En una entrevista con HispanTV, el general de división Mohsen Rezaei analiza la confrontación entre Irán y Estados Unidos desde una perspectiva militar, económica e histórica. Sostiene que Washington calculó mal el alcance de la guerra, no logró sus objetivos y trata ahora de compensar ese fracaso mediante la presión económica y el control de las rutas estratégicas. También aborda la retirada estadounidense de Irak, la cuestión palestina, los contactos diplomáticos indirectos y el futuro del estrecho de Ormuz. Su conclusión es inequívoca: cualquier desenlace duradero dependerá de que Estados Unidos reconozca los derechos y la capacidad de resistencia del pueblo iraní.

Una guerra mal calculada y una capacidad militar que, según Rezaei, aún no se ha desplegado por completo

La concentración de fuerzas estadounidenses en torno al golfo Pérsico y al estrecho de Ormuz da pie al inicio de esta entrevista, en un contexto de declaraciones y análisis que apuntan a la posibilidad de una nueva operación contra Irán. Kaveh Taghvai pregunta a Rezaei por el alcance real de ese despliegue y por la viabilidad de una eventual intervención terrestre.

Rezaei califica el ataque estadounidense contra Irán como una guerra injusta, brutal e insensata. A su juicio, la Administración de Donald Trump entró en el conflicto sin evaluar adecuadamente sus consecuencias y siguiendo la orientación de Benjamin Netanyahu, del secretario de Guerra Pete Hegseth y de un secretario de Estado al que acusa de confundir las funciones diplomáticas con las de los servicios de seguridad. Washington esperaba una victoria rápida que permitiera a Trump presentarse ante la opinión pública estadounidense como un gran vencedor. El resultado ha sido el contrario: Estados Unidos se encuentra ahora sin una salida clara y necesitaría que voces sensatas dentro del propio país le ayudaran a abandonar el atolladero.

Frente a esa improvisación de sus adversarios, Rezaei afirma que Irán preparó sus propios cálculos desde el comienzo y adaptó su estrategia a la evolución de los combates. Explica que durante la llamada Guerra de los Doce Días Teherán mostró solo una parte de sus capacidades y reservó recursos para escenarios posteriores. En la siguiente fase, a la que se refiere como la Guerra de los Cuarenta Días, asegura que Irán incorporó muchos más medios al campo de batalla. Su mensaje es que el país todavía dispone de capacidades que no ha utilizado y que, si se reanudan los enfrentamientos, la respuesta será aún más amplia.

Extendiendo su análisis al terreno económico y tecnológico, el general afirma que Estados Unidos mantiene en los Emiratos Árabes Unidos y en las proximidades de Ormuz activos de gran valor, entre ellos cables, centros de datos e instalaciones vinculadas a la inteligencia artificial. Según sus cifras, el valor de esas infraestructuras superaría los dos billones de dólares. Rezaei sostiene que Irán no las ha incluido hasta ahora entre sus objetivos, pero advierte de que podrían quedar expuestas si estalla una nueva fase de la guerra. Añade que el traslado de instalaciones de alto consumo energético desde Estados Unidos y Europa hacia la región las ha convertido en activos estratégicos particularmente vulnerables.

En su balance del conflicto, Rezaei enumera varias fases: la guerra inicial, la confrontación posterior y el bloqueo naval, al que siguió una operación de presión económica. Ninguna de esas medidas ha logrado doblegar a Irán y las decisiones estadounidenses han ido fracasando una tras otra. La preparación militar iraní y la continuidad de sus planes es la razón por la que Teherán está en condiciones de afrontar un nuevo enfrentamiento.

Irak: de la invasión a la retirada estadounidense

La retirada de las fuerzas estadounidenses de Irak ocupa un lugar central en el análisis de Rezaei. Recuerda que Estados Unidos invadió el país con más de 150.000 soldados y que, desde la perspectiva de Washington, Irak representaba un territorio de enorme valor estratégico. Sin embargo, sostiene que la resistencia de la sociedad iraquí, el liderazgo religioso y los sectores patrióticos fueron erosionando aquella posición y obligaron a las fuerzas armadas estadounidenses a retroceder progresivamente.

Rezaei atribuye un papel decisivo al martirizado general Qasem Soleimani y a Abu Mahdi al-Muhandis, a quienes presenta como figuras clave en la coordinación de los esfuerzos que impidieron la expansión de Daesh hacia Bagdad. Afirma que, cuando Estados Unidos comprobó que el grupo había sido derrotado, pasó a atacarlo para distanciarse de él. En apoyo de su interpretación recuerda las declaraciones electorales de Donald Trump, quien acusó entonces a Hillary Clinton de haber creado Daesh.

En esta derrota, el Frente de Resistencia y las Fuerzas de Movilización Popular, conocidas en árabe como al-Hashd al-Shaabi, tuvieron un papel determinante. Las fuerzas estadounidenses permanecieron en Irak hasta la Guerra de los Cuarenta Días, momento en que las organizaciones de la resistencia intensificaron sus ataques contra sus bases y posiciones.

Rezaei contrapone las cifras oficiales del Pentágono, que habrían reconocido alrededor de 600 ataques contra tropas estadounidenses, con los datos que atribuye a sus propios informes, según los cuales se habrían lanzado más de 1.500 proyectiles. Describe una retirada escalonada: primero desde Bagdad hacia Erbil y, posteriormente, desde Erbil tras nuevos ataques. Estas retiradas tuvieron lugar tanto como consecuencia de la resistencia iraquí como del fracaso estadounidense en Irán. A su juicio, si Washington hubiera alcanzado sus objetivos contra la República Islámica, habría podido enviar entre 40.000 y 50.000 soldados adicionales a Bagdad, disolver las instituciones iraquíes y establecer un régimen autoritario apoyado en antiguos baazistas y elementos de Daesh.

Aunque celebra la retirada militar como una victoria del pueblo iraquí, Rezaei advierte de que no equivale al fin de la influencia estadounidense. Señala que Washington sigue teniendo capacidad de presión sobre los ingresos iraquíes, el espacio aéreo y las decisiones internas del país. Como ejemplo, menciona la suspensión de vuelos procedentes de Irán. Su conclusión es que la salida de las tropas terrestres no ha acabado con el control económico y político de Estados Unidos.

Historia iraní y advertencias a Marco Rubio

Señalando las declaraciones realizadas por el secretario de Estado Marco Rubio, sobre la historia de Irán. Taghvai recuerda que Rezaei respondió a aquellas palabras invocando un episodio de la Antigüedad: la derrota romana frente al Imperio sasánida y la imagen del emperador Valeriano sometido ante Shapur I.

Las declaraciones de Rubio revelan un profundo desconocimiento de la historia y de la sociedad iraní. Sostiene que, durante milenios, distintas potencias han intentado ocupar Irán o borrar su identidad política, pero que ninguna ha conseguido hacer desaparecer a la nación iraní. En su planteamiento, los nombres de quienes intentaron someterla se han perdido con el tiempo, mientras que Irán ha mantenido su continuidad histórica.

El mensaje que dirige a Rubio es que una mayor presión militar no conducirá a la rendición iraní, sino que hundirá todavía más a Estados Unidos en el conflicto. Rezaei evoca la historia como advertencia y afirma que Washington acabará teniendo que reconocer la capacidad de resistencia del pueblo iraní. Para él, el error de fondo consiste en interpretar a Irán como una sociedad que puede ser doblegada mediante amenazas externas.

Como ejemplo de esa resistencia, menciona el llamamiento revolucionario fundacional realizado por el Imam Jomeini a crear un ejército de veinte millones de personas y contrapone aquella aspiración con la movilización popular Jan-Fada(1) que, según afirma, ha provocado la guerra de agresión actual: habla de treinta millones de personas inscritas como voluntarias dispuestas a defender el país. Rezaei presenta esa cifra como prueba de que las acciones estadounidenses han producido el efecto contrario al que buscaban: en lugar de debilitar la voluntad iraní, habrían ampliado la disposición a resistir. El pueblo iraní, insiste, no se rendirá ni retrocederá hasta que sus derechos sean reconocidos.

(1) Rezaei presenta la campaña Jan-Fada, «dispuestos a dar la vida por Irán», como expresión de la voluntad de resistencia del pueblo iraní.

Mohsen Rezaei durante su intervención en HispanTV

La guerra económica y el papel de Scott Bessent

La presión económica constituye, en opinión de Rezaei, otra vía con la que Washington intenta obtener lo que no ha conseguido en el terreno militar. Al preguntarle por las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y por sus amenazas contra la economía iraní, Rezaei responde cuestionando su credibilidad y su gestión de la economía estadounidense.

El dirigente iraní recuerda varias promesas que atribuye a Bessent desde febrero de 2025. Según Rezaei, el secretario anunció que reactivaría el mercado inmobiliario, pero la situación empeoró; prometió reducir la inflación, que después aumentó; y aseguró que bajaría los rendimientos de los bonos del Tesoro, mientras que estos, afirma, subieron del uno al cinco por ciento. También relaciona la política financiera estadounidense con el déficit presupuestario y con las dificultades del Gobierno para afrontar los pagos a empleados federales y militares, situación que, según su descripción, ha llevado a emitir y vender más deuda pública.

Desde esa perspectiva, Rezaei considera contradictorio que Bessent pretenda librar una guerra económica contra Irán mientras afronta esos problemas en su propio país. Afirma que Teherán ya ha preparado medidas para defender su economía y anuncia que el Gobierno está estudiando la creación de un Consejo de Guerra Económica. No presenta esa respuesta como una simple réplica retórica: la describe como una nueva fase de la confrontación, en la que Irán trataría de neutralizar la presión estadounidense con instrumentos económicos propios.

El general Rezaei está convencido de que Estados Unidos sufrirá una derrota también en ese terreno. Por una lógica estratégica dentro del contexto actual de hostilidades, la entrevista no desarrolla en detalle las medidas previstas, por lo que su alcance concreto queda pendiente de los anuncios que el propio dirigente anticipa. La idea que sí deja clara es que Teherán no considera la economía un frente separado de la guerra, sino una dimensión más de la disputa estratégica.

Palestina, el 7 de octubre y la dimensión de los crímenes en Gaza

Al abordar Palestina, Rezaei interpreta la operación del 7 de octubre de 2023 Inundación de Al-Aqsa, como una acción cuyo objetivo era liberar a prisioneros palestinos. Afirma que Hamás había advertido previamente al Gobierno israelí de que, si no liberaba a sus soldados, se produciría una operación, y señala que esos mensajes se hicieron públicos posteriormente.

Rezaei menciona también el proceso abierto contra Benjamin Netanyahu, al que vincula con acusaciones de negligencia relacionadas con los acontecimientos del 7 de octubre. La operación pretendía lograr la liberación de miles de prisioneros palestinos y la respuesta israelí derivó en una violencia extrema contra la población civil, incluidos niños. Una respuesta racista y genocida.

La magnitud de la destrucción y de las matanzas en Gaza ha hecho cada vez más difícil justificar la actuación del llamado “estado de Israel”, incluso para personas judías de distintos países. Afirma que la violencia sionista no es un fenómeno nuevo, sino que se inscribe en una historia de décadas, aunque considera que los acontecimientos recientes han expuesto sus consecuencias a una escala mucho mayor. Su argumento central es que la respuesta de agresión en Gaza ha dejado al descubierto, de forma especialmente visible, el carácter criminal que atribuye al régimen sionista israelí.

Contactos indirectos, nuevas condiciones y una diplomacia distinta

Sobre los contactos entre Irán y Estados Unidos, Rezaei rechaza que Teherán vaya a regresar sin cambios al marco diplomático anterior. Explica que ambos países mantuvieron tres rondas de negociaciones y acusa a la parte estadounidense de dejar inconclusas las conversaciones para atacar después a Irán. Esa experiencia obliga a revisar el enfoque negociador, aunque insiste en que Irán no ha abandonado la diplomacia ni piensa hacerlo.

Según el general, en los meses anteriores Estados Unidos ha recurrido a tres canales indirectos para comunicarse con Teherán: Pakistán, Qatar e Irak. A través de ellos, Washington habría solicitado las propuestas iraníes. Así mismo, afirma que Irán presentó siete condiciones y advirtió de que, mientras no fueran aceptadas, no se reabriría el estrecho de Ormuz para Estados Unidos ni se reanudarían las negociaciones.

El dirigente asegura que Washington ya ha respondido a esas condiciones, aceptando algunas y dejando otras sin aclarar. Por ello ahora corresponde a Estados Unidos despejar las ambigüedades pendientes. La siguiente fase dependerá de que la respuesta estadounidense sea suficiente para permitir avanzar o de que persista la falta de acuerdo.

Rezaei presenta el control del estrecho de Ormuz como uno de los principales activos estratégicos de Irán. Su valor no se limita a los posibles ingresos derivados de tasas de tránsito o de servicios de seguridad, seguros y protección medioambiental. La gestión del paso marítimo es inseparable de la seguridad del conjunto del golfo Pérsico y atribuye la situación actual de inseguridad a la presencia estadounidense en la región. Antes de la guerra, el estrecho estaba abierto y no existía el problema actual, sosteniendo que Irán mantendrá su papel en la gestión de esas aguas como garantía de paz y seguridad regional.

Ormuz: control, contrabando y consecuencias económicas

Al preguntarle si el estrecho de Ormuz está abierto o cerrado, el general Rezaei rechaza la versión que atribuye a Donald Trump y sostiene que el tránsito que continúa produciéndose responde a operaciones de contrabando, no a una reapertura normal del paso. Acusa al presidente estadounidense de colaborar con redes de contrabandistas en aguas próximas a Omán y a Irak, y afirma que esas operaciones cuentan con supervisión militar estadounidense y apoyo de personal de las Fuerzas Armadas de los Emiratos Árabes Unidos.

Dichas operaciones consisten en utilizar pequeñas embarcaciones para trasladar cargamentos hasta buques de mayor tamaño. Asegura que las fuerzas iraníes atacan varias de esas embarcaciones cada noche y que el riesgo creciente ha disparado los pagos exigidos por sus tripulaciones: de entre 10.000 y 15.000 dólares a 100.000 dólares o más.

Rezaei cuestiona que el tránsito de algunos cargamentos de petróleo pueda presentarse como prueba de que el estrecho está abierto. Señala que, según sus datos, el paso de gas, helio, fertilizantes y otros productos sigue interrumpido o severamente limitado. Antes de la guerra transitaban por Ormuz al menos cien buques diarios con petróleo, gas, productos energéticos y derivados. También indica que parte de las mercancías que circulan actualmente son iraníes y que Teherán debe gestionar esos envíos junto con la entrada de cereales, suministros esenciales y otros bienes de primera necesidad.

La cuestión decisiva no es únicamente si el estrecho puede calificarse formalmente de abierto o cerrado, sino quién ejerce su control y en qué condiciones se garantiza la seguridad del comercio. Irán asume la responsabilidad de proteger el tránsito cuando existe paz, pero que ejerce su control y restringe el paso cuando la guerra genera inseguridad. Afirma que la prolongación de la crisis ha reforzado la capacidad iraní para gestionar el estrecho y que las declaraciones de Trump no han impedido el encarecimiento del petróleo ni las consecuencias económicas globales.

En ese balance, Rezaei menciona precios del petróleo en torno a los cien dólares por barril, una reducción de las reservas mundiales y un aumento de la inflación. También afirma que Estados Unidos ha sufrido escasez de diésel y ha tenido que recurrir a Rusia para conseguir suministros. Presenta estos efectos como consecuencias de la situación en Ormuz y atribuye a Washington la responsabilidad de haber desencadenado una crisis que, antes de la guerra, no existía en esos términos.

Cómo termina una guerra: la decisión del pueblo iraní

En la última pregunta, Taghvai plantea qué podría poner fin a la guerra contra Irán. Rezaei responde evocando una novela publicada en Alemania que identifica como La última campana. Según su descripción, el libro recoge el testimonio de una niña sobre un incidente relacionado con el ataque a la escuela de Minab y recomienda su lectura a jóvenes de europeos y estadounidenses porque, en su opinión, puede ayudarles a comprender la crueldad de los gobiernos bajo los que viven. (El título se reproduce tal como aparece en la transcripción disponible, sin que haya sido posible identificar con certeza la obra a partir de ese dato aislado)

A partir de esa referencia, Rezaei introduce una reflexión sobre la teoría militar. Considera que no basta con estudiar cómo comienzan las guerras: también es esencial comprender cómo terminan. Asegura que Estados Unidos ha intentado aplicar distintas fórmulas para salir del conflicto, pero ha fracasado porque no comprende la fuerza que, a su juicio, puede ponerle fin: el propio pueblo iraní.

Rezaei recuerda que Donald Trump llegó a afirmar que no sabía con quién debía hablar en Irán. Su respuesta es que Washington debe dirigirse al pueblo iraní, precisamente al mismo pueblo al que, según denuncia, amenaza con destruir o borrar del mapa. Sostiene que las amenazas contra la civilización iraní no han debilitado la voluntad de la población, sino que han reforzado su determinación de resistir.

La conclusión del entrevistado resume el conjunto de su planteamiento: el desenlace no puede imponerse ignorando a la sociedad iraní ni exigiendo su capitulación. Rezaei afirma que el pueblo continuará resistiendo y defendiéndose hasta que sus derechos sean reconocidos y garantizados. «El final de esta guerra está en manos de la nación iraní», sostiene, una frase que condensa su lectura militar, política e histórica del conflicto.

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