El tablero después de Ormuz: cómo se reparte una derrota. Por Ana Muñoz de la Torre

Ormuz con tráfico de un dígito, diésel a 6,28 dólares y los fondos de inversión esperando su saqueo inmobiliario

El reajuste de occidente a escasos días del ataque de Israel a Irán

Se cumplen ocho meses desde que el CGRI cerró el estrecho de Ormuz, y en ese tiempo EEUU ha aprendido una cosa: que un estrecho no se pierde en una batalla, se pierde cuando quien lo controla deja de necesitar garantizar el paso. Hace sólo ocho meses, por Ormuz cruzaban 125 grandes buques al día. Hoy, tras la guerra suicida de EEUU e Israel, el número se ha reducido a un sólo dígito. Irán ha puesto al Imperio contra las cuerdas con una simple acción: prohibir el paso por sus aguas. Ese simple gesto ha provocado la derrota de un sistema que, lejos de reconocerla, se ve obligado a reestructurar todo su Capital contrarreloj, en una guerra que ya no es sólo contra el Eje de la Resistencia, sino contra su propia población.

El 9 de octubre ardió el metanero NV Sunshine, un buque que transportaba gas licuado, cuando trataba de entrar en una zona no autorizada. El fuego de la Guardia Revolucionaria iraní lo alcanzó, provocando un incendio de grandes dimensiones en la sala de máquinas y el sistema de propulsión. Sin embargo, el CENTCOM se apresuró a sacar una nota en la que se arrogaba el ataque de un buque comercial que nunca existió. El 10 y el 11, dos superpetroleros chocaron con minas. El IRGC se refirió a ellos como “buques hostiles “, sin molestarse en dar más detalles. Quien controla el paso no necesita firmar sus mensajes: sólo necesita ofrecer una ruta segura con Omán, con las coordenadas que Baqaei anunció el 7 de octubre, y cobrar el peaje político de quien quiera usarla. Quien administra el flujo de un tercio del petróleo mundial no necesita demostrar que ya ha ganado la guerra contra el Imperio: le basta con esperar a que EEUU se canse de pagarla. Y Trump ya lleva ocho meses pagándola, a costa de una deuda pública que ya supera los 40 billones de dólares.

Hace una semana Irán volvió a presentar un plan de siete días con siete condiciones, dejando el tema nuclear aparcado. Estados Unidos contestó con una contrapropuesta centrada en la prohibición de cualquier plan nuclear en Irán. El 11 de octubre Rezaei calificó la respuesta de insuficiente y declaró que, aunque Washington ha aceptado algunas de las condiciones iraníes, Teherán no prepara una respuesta al Imperio.

La factura de la subordinación

El diésel en Occidente está ahora mismo a 6,28 dólares el galón, frente a los 3,68 de hace un año. La respuesta de Trump para contener los precios no ha sido liberar reservas. No puede hacerlo. Ha sido comprarle el combustible a Moscú tras obligar a los gobiernos títere europeos hace tres años a bloquear a Rusia y destruir su única vía de suministro: el Nordstream 2.

El acuerdo de EEUU con Rusia se establece hasta abril de 2027: más de 300.000 toneladas de entrega inmediata, 500.000 en noviembre y un millón después. El 11 de octubre anunció un «alto el fuego energético» y culpó a Ucrania de los drones que golpean refinerías rusas. Tras haber roto las relaciones comerciales entre la UE y Moscú con el beneplácito de todos los dirigentes de la actual UE sin excepción, Washington compra a Moscú el combustible que Bruselas sanciona y se lo vende a Europa, licuado y 14 veces más caro. Y ahí radica todo el patetismo de la actual Unión Europea resumida en una operación comercial.

Europa paga la factura

El euro cotizó a 1,1196 dólares el 9 de octubre, un 3,58 % menos que hace un mes, y esa misma semana tocó su mínimo de 17 meses. Europa compra su energía en dólares, y con un euro débil, el coste de cada barril, cada metro cúbico de gas licuado y cada galón de diésel, se multiplica.

Esa factura aún no ha llegado a los bolsillos de los consumidores: llegará a los recibos entre diciembre y febrero. En ese momento, Europa va a sufrir una de las mayores inflaciones de su historia. Y el frío, como siempre, lo pagarán las clases trabajadoras.

En las reservas globales, el dólar cerró el segundo trimestre en el 56,70%, medio punto menos que en el primero, y el euro subió al 20,60%.

Mientras, el yuan avanza al 2,11 % a velocidad crucero. El euro recoge lo que el dólar suelta, y no por mérito propio: es la moneda que queda en pie cuando el imperio se mueve. El yuan avanza y seguirá avanzando. A un paso consistente que, puede parecer lento, pero seguirá subiendo cuando el invierno y la inflación azoten a Occidente.

La vivienda como operación del capital

El BOE del 7 de octubre publicó dos decretos-ley. Ambos decretos fueron tumbados en el Congreso de los diputados. Tras la votación en el Congreso, el gobierno del PSOE/SUMAR decidió volver a someterlos a votación, esta vez en la Diputación Permanente, con 69 diputados con mayoría del PSOE, SUMAR, ERC, Bildu, PNV y Podemos. El primer decreto se aprobó, mientras que el segundo fue votado en contra por mayoría.

El Real Decreto limita la compra de vivienda a los fondos de inversión por debajo del 70 % de su tasación hasta el 31 de diciembre de 2030, dos años más de lo que fijaba el texto anterior,

alarga el preaviso del arrendador a seis meses y prórroga automáticamente el contrato por períodos de cinco años (siete si el arrendador es persona jurídica), fijando indemnizaciones al inquilino.

Sin embargo, convenientemente, aquí no fija fecha de caducidad. Los desahucios quedan paralizados hasta 2030, en el caso de los fondos y grandes tenedores, y hasta tres años desde el impago en el caso del pequeño propietario. Un decreto, dos plazos, dos destinatarios: el fondo buitre se libera de las obligaciones impuestas por el Decreto en 2030, el pequeño arrendador permanece sujeto a sus normas indefinidamente.

La cuestión objetiva que hay que analizar es si las medidas del Gobierno están solucionando el grave problema de vivienda que tenemos en España. La oferta de alquiler permanente en Idealista cayó de 902.664 a 510.091 anuncios entre 2018 y 2025, un 44 %. En Barcelona, la caída fue de 113.853 a 19.723, un 83 %. Entre 2018 y 2026 el precio de la vivienda se ha disparado como nunca y la oferta de alquiler habitual prácticamente ha desaparecido. Los motivos son obvios y la realidad se impone sola. Veamos la realidad de la vivienda de alquiler en números:

– Arrendadores con una sola vivienda alquilada: unas 1,2 millones de viviendas, un 39% del total.

– Arrendadores con dos o más viviendas alquiladas: unas 1,36 millones, un 44% del total. Los arrendadores con dos o más viviendas ya superan a los arrendadores con una sola vivienda.

– Personas jurídicas (empresas, fondos y grandes tenedores juntos): unas 223.000 viviendas, un 7%. Y aquí es donde reside el cambio que estamos a punto de ver en los próximos años.

Como todos sabemos, en los próximos años Europa va a pagar las consecuencias de todos los años de total pleitesía a Washington. En la fase terminal del Capitalismo, con una crisis energética en ciernes, el bloqueo a Rusia, la desconexión del principal suministro de gas y total dependencia energética de EEUU, que ahora compra gas a Rusia para venderlo, licuado, 14 veces más caro, la dependencia del dólar y todos los errores que ha ido acumulando a través de los gobiernos títere que han ido desfilando ante los ojos impávidos de la mayoría social alineada. ¿Y qué pasa en las crisis históricamente? Que el pequeño capital de la clase trabajadora y pequeña burguesía, debilitadas económicamente, pasa a manos de la clase hegemónica. La historia se repite en cada crisis, una y otra vez, con el mismo patrón. La clase hegemónica se fortalece a costa de quedarse con el pequeño capital de la clase obrera y pequeña burguesía, al verse obligadas a vender a precio de saldo lo poco que tienen para poder vivir. La pequeña burguesía pasa a ser clase obrera. Y el Capital pasa a estar cada vez en menos manos. Es la acumulación de la clase dominante por desposesión de la clase trabajadora que aún conserva una parte del Capital. Y esto es exactamente lo que estamos a punto de vivir con el dominio de la vivienda.

Los fondos buitre, que hoy no pueden comprar por debajo del 70 % esperan, y mientras esperan, la inflación, las rentas topadas y los costes al alza hacen el trabajo. El pequeño arrendador endeudado vende, el que tiene el inmueble pagado resiste, y los fondos compran a precio de saldo a partir de 2031. El Estado no ha intervenido el mercado del alquiler: ha organizado la espera. ¿Y qué pasa en las crisis históricamente? Que el pequeño capital de la clase trabajadora y pequeña burguesía, debilitadas económicamente, pasa a manos de la clase hegemónica. La historia se repite en cada crisis, una y otra vez, con el mismo patrón. La clase hegemónica se fortalece a costa de quedarse con el pequeño capital de la clase obrera y pequeña burguesía, al verse obligadas a vender a precio de saldo lo poco que tienen para poder vivir. La pequeña burguesía pasa a ser clase obrera. Y el Capital pasa a estar cada vez en menos manos.

Las élites europeas y el núcleo multipolar

El corte de Europa con Rusia no se explica por una decisión política, sino por una suma de factores que se refuerzan entre sí: la dependencia de seguridad respecto a Estados Unidos, el cálculo de una guerra corta, la presión de Polonia y los bálticos, y el beneficio de las fracciones del capital que venden armas, financian la guerra y exportan gas licuado.

Pierde la industria alemana, que era la base material de la potencia europea, y pierde la clase trabajadora, que pagará el invierno en euros y en dignidad. Esa élite vive tan lejos de la necesidad que una caída del patrimonio le parece una catástrofe y el hambre ajena una abstracción. El giro hacia China y Rusia llegará cuando caigan sus activos y su industria.

Antes de que falte el gas en los hogares, algún gobierno europeo necesitará un enemigo que justifique el invierno, y Rusia cumple ese papel. Un ataque de falsa bandera, con estados de excepción detrás, sirve a quien necesita impedir la normalización con Moscú.

Y mientras Europa se rompe, el núcleo que sostiene el tablero se consolida. China ofrece producción y comercio, Rusia energía y grano, Irán el control de Ormuz, y los tres juntos concentran exactamente lo que Europa necesita. No hace falta una alianza ideológica. Sólo hace falta una necesidad existencial.

Recientemente, a principios de este mes, la UE y China alcanzaron un consenso de 16 puntos sobre el comercio de vehículos híbridos. El consenso incluye un canal verde para las tierras raras. Mientras la UE y China estabilizan su comercio, los aliados de EEUU en el Golfo buscan otras garantías de seguridad. Arabia Saudí vio caer su PIB un 4,8 % interanual en el segundo trimestre y su producción de crudo un 24,7 % entre abril y junio. El 5 de octubre Riad activó el pacto de La Meca con Pakistán y Turquía. Yemen, por su parte, golpea los aeropuertos de Riad, Abha y Nayrán y las instalaciones de Aramco en Rabigh. Los Estados del Golfo cubren sus riesgos en varias direcciones, y la protección de EEUU pierde crédito con cada una de ellas.

El CIPS cerró 2025 con 193 participantes directos y 1.573 indirectos en 124 países, incluyendo países de la Unión Europea, y 180,2 billones de yuanes procesados. El yuan alcanzó el 3,17 % de los pagos de SWIFT en septiembre de 2025, aunque CIPS sigue enviando una parte grande de sus mensajes por SWIFT. El sistema alternativo existe, crece, y todavía depende del sistema que quiere sustituir. Ese núcleo alivia primero a quien controla la importación de energía y bienes. Para que el alivio llegue a los hogares, la clase trabajadora tiene que organizarse. Y no hay otra manera.

El mismo contrato, el mismo ataque

El Real Decreto no enfrenta únicamente a dos clases: enfrenta a dos posiciones del mismo contrato contra un tercero que no firma ninguno porque compra el edificio entero. Y aquí es donde quiero hacer hincapié: si los fondos esperan, esperan hasta 2031, la clase trabajadora dispone del mismo tiempo para organizarse. Y cada mes que pasa sin organización, el calendario favorece a quien tiene liquidez para esperar.

Ormuz se cierra, el diésel sube, el decreto protege a los fondos a corto plazo, la huelga general se convoca contra quien no gobierna y el invierno se acerca. Los hechos apuntan todos en la misma dirección: la de quien tiene tiempo, capital y paciencia. En el otro lado, quien no lo tiene y hace tiempo que perdió el privilegio de tener paciencia. El imperio ya no libra la guerra para ganarla, la libra para decidir quién la paga, y mientras el bloque multipolar avanza, el capitalismo occidental se retira del mundo para saquear su propia casa.

Cuánto de nosotros piensa cobrarse antes de admitir que ha perdido únicamente dependerá de nosotros. La hoja de ruta establece nuevas prioridades y hace necesario aparcar disputas para más adelante. Un frente común de se hace fundamental por pura necesidad existencial, al margen del sistema y sus partidos, que son sus brazos ejecutores. Y la solidaridad como arma de resistencia: quienes tienen una vivienda en alquiler tendrán que llegar a acuerdos con quienes necesitan vivir en ella. Quienes tienen un local, con quienes necesitan trabajar. Quienes tienen una tienda, con quien necesita comer. No se trata de ganar, se trata de no perder. Cada uno de esos acuerdos es un trozo de mundo que los fondos buitres no podrán llevarse. Resistir juntos es la única manera de evitar el saqueo.

Fuentes

HispanTV, Press TV, Al Manar, Tehran Times (Ormuz, negociación, Arabia Saudí, Gaza).

BOE: Real Decreto-ley 26/2026 (BOE-A-2026-20266), 28/2026 (BOE-A-2026-20822) y 29/2026 (BOE-A-2026-20823).

La Moncloa, Ministerio de Consumo y CSIC.

FMI, COFER segundo trimestre de 2026 (30 de septiembre de 2026).

Trading Economics y BCE (EUR/USD).

China Daily (CIPS, marzo de 2026), Global Times (yuan en SWIFT, octubre de 2025), CGTN y MOFCOM (acuerdo UE-China).

FXC Intelligence, 4 de julio de 2025 (mensajería de CIPS).

Montero, declaraciones del 6 de octubre de 2026. Bolaños, declaraciones del 7 de octubre de 2026.

CCOO y UGT, convocatoria de huelga general (octubre de 2026).

SMI y pensiones: Ministerio de Trabajo, comité asesor (octubre de 2026); anuncio del Gobierno sobre la revalorización de pensiones (octubre de 2026).

Próximo análisis: Israel Vs Eje de la Resistencia

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