La entrega de la soberanía venezolana y la traición que nadie quiere nombrar

NACIONES UNIDAS DEL FORO INTERNACIONAL AL BODEVIL IMPERIALISTA

Conversatorio entre Mario Silva y Firás Alcharani en Réplica Comunista

El programa Réplica Comunista, dirigido por Mario Silva, dedicó su emisión más reciente a un análisis profundo y sin concesiones de uno de los episodios más dolorosos para la conciencia revolucionaria venezolana: la participación de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Lo que comenzó como una conversación sobre un discurso se transformó, gracias a la intervención del coronel Firás Alcharani —experto en inteligencia y contrainteligencia, con años de servicio en la Unidad 300 del Ejército Árabe Sirio del anterior gobierno—, en una radiografía descarnada de lo que ambos coincidieron en calificar como la culminación de una traición gestada durante años.

Mario Silva abrió el programa con una palabra que resume su valoración del paso de Delcy Rodríguez por la ONU: vergüenza. Para el director de Réplica Comunista, no se arrastró solamente la soberanía nacional, sino también el legado del comandante Hugo Chávez, la figura del Libertador Simón Bolívar y todo aquello que alguna vez se llamó revolución. Fue particularmente crítico con quienes intentaron justificar lo ocurrido mediante análisis semióticos y de lenguaje corporal —la posición de los dedos, el puño apretado hacia abajo—, calificándolos de idioteces ante la evidencia de lo que estaba ocurriendo. Mencionó con decepción las declaraciones de Juan Carlos Monedero en Telesur y el tratamiento del tema en Canal Red, señalando que se estaba intentando justificar lo injustificable.

La intervención de Firás Alcharani fue, si cabe, más contundente. El coronel, que se presenta como alguien que ha dedicado su vida al espionaje y la contrainteligencia, afirmó sin ambages que Delcy Rodríguez es un agente de la CIA. Dijo haberlo manifestado públicamente en el canal de Alfredo Jalife y en el del coronel Pedro Baños, el más visto de España, y respaldó su acusación con datos que, según afirmó, provienen de un servicio de inteligencia de un país de Oriente Medio que prefirió no nombrar. Según Alcharani, estos datos incluyen ciberataques, cuentas bancarias de testaferros y contratos opacos con destino a Qatar. Sostuvo que el contacto con ella comenzó en 2020 en Turquía y se consolidó en 2024 en Qatar, con reuniones que incluyeron a la embajada qatarí en Caracas.

El punto más delicado de su intervención fue la referencia a una reunión entre Delcy Rodríguez y el director de la CIA en agosto de 2025, en el hotel Four Seasons de Doha, en la cuarta planta, reunión que duró horas y tras la cual, apenas dos horas después, la presidenta encargada se reunió con el canciller ruso Serguéi Lavrov. «Cada uno que saque sus conclusiones», sentenció Alcharani, estableciendo un paralelismo con la reunión entre Putin y Trump en Alaska. Para el coronel, estos hechos explican lo ocurrido a partir del 3 de enero: la entrega del país, la desaparición de la cadena de mando, los 32 cuerpos de los camaradas cubanos de la guardia del Presidente Maduro asesinados durante el secuestro e incinerados rápidamente y la falta de respuesta militar ante lo que describió como una agresión planificada.

Alcharani fue especialmente crítico con la fotografía de Delcy Rodríguez junto a Trump. Se preguntó si realmente tenía necesidad de hacerse esa foto o si estaba siendo chantajeada. Recordó que el presidente Nicolás Maduro se encontraba a escasos kilómetros, encarcelado injustamente en Nueva York, y que no hubo una sola mención a su nombre, ni un solo documento de protesta ante la ONU, ni una sola firma enviada a la Comisión de Derechos Humanos. «No hay un solo documento», enfatizó Mario Silva. «Ni uno». Para ambos, esto no es un detalle menor: es la evidencia de una entrega deliberada y calculada.

El análisis se remontó a los orígenes de lo que Mario Silva llamó «la nueva burguesía depredadora». Recordó cómo, desde 2002, comenzó a conformarse un poder paralelo dentro de la Revolución. Mencionó el caso de Alí Rodríguez Araque, quien fue apartado durante el golpe de Estado y el golpe petrolero, y la entrada de Rafael Ramírez en PDVSA. Detalló el desfalco de 4.800 millones de dólares pagados en dólares, con nombres y apellidos: Juan Andrés Wallis Braun, Luis e Ignacio Oberto, Alejandro Betancourt, Francisco Convit, Nervis Villalobos, Matías Krull. «Ya desde el momento en que el comandante Chávez, conjuntamente con Fidel, montaban las grandes misiones, se estaba conformando paralelamente esa nueva burguesía que tomó el poder y que culminó el 3 de enero», afirmó Silva.

Para el director del programa, el 3 de enero no fue un hecho fortuito, sino la finalización de una estafa de un clan mafioso que se fue insertando en las filas del gobierno. «Nos rodearon y no nos dimos cuenta», lamentó, recordando que el pueblo venezolano estaba siendo asediado mediáticamente y sacrificándose con arepas de plátano y gallineros verticales mientras Tareck El Aissami robaba 36.000 millones de dólares en criptomonedas. «Cuando nosotros estábamos sacrificándonos, el pueblo se estaba sacrificando, ellos estaban robando», dijo con amargura.

Alcharani coincidió plenamente y fue más allá: señaló que la corrupción infiltrada en todos los niveles del Estado, la falta de lucha de clases y la conciliación con la burguesía son el caldo de cultivo que permitió la penetración imperial. «La CIA no duerme nunca», sentenció. «Te estudia ahora y de aquí a cincuenta años. Si no estás preparado permanentemente, no vas a conseguir ni siquiera un equilibrio». Puso como ejemplo a Felipe González en España, de quien dijo que algún día se sabrá que tiene contactos con la CIA desde 1972 y que su trayectoria ha sido más de extrema derecha que de cualquier otra cosa.

El coronel también abordó el discurso de Trump ante la ONU, calificándolo como «la última bala para asesinar lo que es Naciones Unidas y las leyes internacionales». Criticó que se hable de exterminar un pueblo sin que nada lo detenga, y advirtió que la ONU, tal como está concebida, no sirve para nada mientras exista el Imperio y el veto de cinco países. Abogó por una reforma basada en mayoría absoluta, recordando que 160 de 197 países votan por quitar el embargo a Cuba y no sirve de nada.

Ambos coincidieron en la necesidad de superar la conciliación con la burguesía. Mario Silva fue categórico: «En las negociaciones con la burguesía, al final siempre termina perdiendo el proletariado». Citó la Revolución Bolchevique como ejemplo de toma real del poder, de los medios de producción y de la tierra, y advirtió que sin eso, «estás pactando con el diablo, y el diablo tiene la fuerza, el dinero y todo el imperio».

Alcharani puso el foco en la geopolítica global: el imperio está en deuda, con 41 billones de dólares, y necesita activos, petróleo y gas. Por eso Venezuela, Irán, Rusia y Cuba son objetivos. «Ya han vencido en Venezuela», dijo. «Ahora van por Irán, y después fragmentarán la Federación Rusa». Hizo un llamado a Lula, a Putin y a los líderes progresistas: «Menos discursos y más petróleo para Cuba. Manden barcos con bandera rusa a ver si alguien se atreve a tocarlos».

La conclusión de Mario Silva fue un llamado a la unidad de los movimientos revolucionarios de América Latina, dejando de lado egos y diferencias, para enfrentar al enemigo común: el imperialismo norteamericano. Pero fue más allá: «El pueblo tiene que prepararse militarmente para responder». Alcharani respaldó la idea y añadió que «hay que aprender de la historia: no se puede pactar con la burguesía. Si estás haciendo una revolución de izquierda, tienes que luchar desde el principio, nacionalizar. Da igual lo que diga el mundo».

El programa cerró con una nota de esperanza combativa. Mario Silva recordó que «el planeta es finito, el capital es depredador, pero en algún momento nuestros pueblos le van a decir al capitalismo: no, ya basta, se acabó». Y se despidió con la frase del comandante Hugo Chávez: «Aquí no se rinde nadie. ¡Águila no caza moscas!».

Este conversatorio, más que una entrevista, fue un documento político. Una advertencia. Un llamado a la conciencia. Porque como ambos coincidieron, lo que está en juego no es solo Venezuela: es la posibilidad misma de que América Latina deje de ser el patio trasero del imperio. Y para eso, dicen, hay que empezar por nombrar la traición, por reconocer la entrega y por prepararse, con conciencia y con organización, para lo que viene.

Comité de Apoyo a Irán Iberia 2026

Deja un comentario