El 26 de septiembre de 2026, el canal de YouTube de Laith Marouf, Free Palestine TV en su programa número 55 de la serie Wartime cafe, publicó una entrevista en profundidad con nuestro estimado camarada, el doctor Firás Alcharani, médico sirio especializado en medicina interna y medicina deportiva, formado en Bulgaria y establecido en España, y una de las voces que durante años ha analizado la política siria y regional en medios hispanohablantes.
La conversación, realizada en árabe y disponible con subtítulos configurables en YouTube, recorre la trayectoria personal y política de Alcharani, desde su infancia en una familia damascena laica hasta su participación en los comités de apoyo a Irán en España, pasando por su vinculación con la causa palestina, su lectura de la guerra siria y su interpretación de la caída del Estado sirio en diciembre de 2024.
A lo largo de la entrevista, Alcharani expone con detalle su visión sobre el papel de Rusia, Irán, Turquía, Catar e Israel en el conflicto, sobre la relación entre Siria y el eje de la resistencia, y sobre las consecuencias de la desaparición del Estado tal como existía hasta entonces.
El resultado es un testimonio extenso, polémico en algunos de sus planteamientos y especialmente útil para conocer la perspectiva de quien ha vivido desde dentro, y también desde España, una parte sustancial de los procesos que describe.
Ofrecemos a continuación una presentación editorial de la conversación y el enlace al vídeo íntegro, con la invitación a escucharla completa.
La trayectoria de Firás Alcharani atraviesa algunos de los espacios políticos, sociales y personales desde los que puede observarse la transformación de Siria y Asia Occidental durante las últimas décadas. Médico de formación, especialista en medicina interna y medicina deportiva, formado en Bulgaria y posteriormente establecido en España, su recorrido profesional discurre en paralelo a una militancia política que él mismo sitúa en una tradición laica, nacionalista siria y vinculada al marxismo. Fue médico de la selección siria sub-20 durante el Mundial de 1991 y trabajó posteriormente en España, entre otros ámbitos, como médico del Levante UD. Su presencia en medios de comunicación españoles y latinoamericanos lo ha situado durante años como analista de la política siria y regional.
Pero es la historia personal y política que precede a esa exposición pública la que permite entender mejor el lugar desde el que habla.
Alcharani procede de una familia vinculada a la historia política e intelectual de Damasco y Salamiyah. Por línea materna, pertenece a una familia damascena conocida, los Al-Azm, mientras que su padre procedía de Salamiyah, en una familia ismaelita. Él mismo subraya, sin embargo, el carácter laico de su educación y atribuye una importancia especial a la influencia intelectual de su padre, al que describe como un hombre muy leído, próximo a escritores y personas vinculadas a la izquierda. Esa formación, afirma, fue determinante en la construcción de su pensamiento y terminó de desarrollarse durante sus años de estudio en Bulgaria y su posterior vida en España.
Su relato político comienza mucho antes de la guerra siria de 2011. En 1982, con diecinueve años, viajó al Líbano y se incorporó durante unas semanas a las estructuras de entrenamiento de las facciones palestinas. Lo cuenta ahora con una libertad que, según explica, entonces no existía: utilizó un pasaporte falso y participó en un proceso de reclutamiento que vinculaba a jóvenes sirios, muchos de ellos estudiantes en Bulgaria, con la causa palestina y con una concepción internacionalista de la resistencia y los movimientos de liberación.
Aquella experiencia aparece en su relato no como un episodio aislado, sino como uno de los primeros puntos de una continuidad política que llega hasta el presente. Alcharani interpreta la historia contemporánea de Siria desde su relación con Palestina, con el conflicto árabe-israelí y con el eje de la resistencia. En esa lectura, Siria no constituye únicamente un escenario nacional, sino una de las piezas de un conflicto regional más amplio cuya dimensión considera inseparable de la cuestión palestina y de la oposición al sionismo.
Ese marco explica también su interpretación de la política exterior y de seguridad siria durante las décadas posteriores. Recuerda la presencia histórica de organizaciones palestinas en Siria, el apoyo de Damasco a distintas facciones, la relación con Hezbolá y la progresiva articulación de alianzas con Irán. Sitúa en ese proceso acontecimientos como la Revolución Islámica iraní, la invasión israelí del Líbano y la creación de Hezbolá, y sostiene que la posición siria respecto de Israel no puede entenderse separadamente de su relación con la cuestión palestina.
En este punto aparece una de las características centrales de su discurso: Alcharani no analiza los acontecimientos sirios exclusivamente desde la política interna. Su interpretación parte de una concepción internacional del conflicto en la que las decisiones de Estados Unidos, Rusia, Irán, Turquía, Israel y los países del Golfo forman parte de una misma estructura de poder. Desde esa perspectiva interpreta también los acontecimientos de 2011, que rechaza definir como una revolución popular y vincula a una operación de intervención exterior que identifica con «Timber Sycamore» y con la financiación qatarí.
Conviene detenerse aquí porque esa forma de interpretar los acontecimientos es inseparable de la conversación. No se trata simplemente de una sucesión de opiniones sobre episodios concretos, sino de un marco explicativo coherente que Alcharani aplica tanto a la guerra siria como a la caída del Estado en diciembre de 2024. Para él, la distinción entre conflicto interno e intervención exterior resulta insuficiente: la guerra siria habría formado parte desde el principio de una confrontación internacional de mayor alcance.
También resulta significativa la forma en que define el acontecimiento del 8 de diciembre de 2024. Alcharani insiste en que no considera que aquel día cayera únicamente un Gobierno, un presidente o un régimen. Lo que, según su interpretación, desapareció fue el propio Estado sirio tal como había existido hasta entonces. Su preocupación posterior se concentra precisamente en las consecuencias de esa ruptura: la situación de las distintas comunidades, el funcionamiento de las instituciones, los servicios públicos, la economía, las condiciones de seguridad y la posibilidad de reconstruir una estructura estatal que no quede subordinada al sectarismo.
Su explicación de la caída de Damasco conduce a uno de los tramos más controvertidos de la entrevista. Alcharani cuestiona la versión según la cual la derrota del Ejército sirio fue consecuencia de una ofensiva militar imposible de detener y plantea interrogantes sobre el papel desempeñado por Rusia, Irán, Turquía y otros actores. Formula hipótesis sobre las últimas horas de Bashar al-Assad, sobre sus movimientos durante los primeros días de diciembre y sobre las decisiones adoptadas por los distintos actores internacionales. En algunos casos distingue expresamente entre lo que conoce y lo que considera probable; en otros, presenta su interpretación con mayor contundencia.
En cuanto a la relación entre Rusia e Irán, dentro de este contexto concreto, Alcharani rechaza la idea de que ambos países constituyeran en Siria un bloque homogéneo y describe intereses divergentes respecto al futuro del país, al papel de Irán, a Hezbolá y a la relación con Israel. Su lectura del papel ruso durante la guerra y, especialmente, durante sus últimos meses es muy crítica. Afirma que Moscú actuó conforme a sus propios intereses y llega a sostener que, si Rusia hubiera querido impedir la caída de Siria, esta no se habría producido.
No es una cuestión secundaria. La entrevista muestra hasta qué punto la caída del Estado sirio ha abierto, también entre quienes durante años defendieron al Gobierno de Damasco, una discusión sobre las responsabilidades, los acuerdos internacionales y las decisiones tomadas durante la guerra. Alcharani participa de esa discusión desde una posición definida y no pretende ocultarla.
Su relación con la resistencia palestina constituye otro de los ejes permanentes de la conversación. Su apoyo a la causa palestina, a Hezbolá, a la resistencia en Gaza y a otros actores que identifica como parte de la resistencia frente a Israel aparece formulado de manera firme y explícita. Al mismo tiempo, introduce matices y críticas respecto de determinadas organizaciones palestinas, especialmente Hamás, y explica su concepción del denominado eje de la resistencia desde una perspectiva que combina nacionalismo sirio, laicismo y una tradición política de izquierdas.
La conversación adquiere una dimensión particularmente cercana cuando se desplaza a España. Alcharani habla de sus relaciones con medios de comunicación, periodistas y activistas, y dedica una parte considerable de la entrevista a la situación de la solidaridad con Palestina y con Irán en el Estado español. En ese contexto aparecen los nombres de Asier Herranz y Youssef Brahim, así como referencias a actuaciones policiales y judiciales que, por su naturaleza, requieren una precisión documental que excede el marco de esta presentación. Lo que la entrevista ofrece no es una investigación periodística sobre esos episodios, sino el testimonio directo de quien los ha vivido y los integra en una lectura más amplia sobre los límites que se están imponiendo en Europa a determinadas formas de solidaridad política.
Esa dimensión organizativa tiene para él un nombre concreto: los comités de apoyo a Irán que, según su relato, se extienden actualmente por cuatro territorios del Estado español y que suceden a las estructuras que anteriormente estuvieron centradas en el apoyo a Siria. La entrevista permite conocer así una parte de su actividad política más reciente y la evolución de unas redes que no aparecen habitualmente en los medios convencionales.
El interés de la conversación está, en buena medida, en la continuidad entre experiencia personal, memoria política y lectura del presente. Alcharani no habla desde una posición académica distante: habla como médico, como sirio, como militante político y como alguien que ha participado durante décadas en espacios relacionados con la causa palestina y con la política regional. Su análisis está atravesado por esas experiencias y no tendría sentido despojarlo de ellas para convertirlo en una exposición neutralizada.
Esa continuidad explica también las aparentes contradicciones de su discurso. Su laicismo convive con un apoyo explícito a organizaciones y movimientos de naturaleza religiosa cuando los considera parte de la resistencia al sionismo. Su nacionalismo sirio se articula con una concepción internacionalista de la lucha política. Su formación marxista convive con una defensa del Estado sirio anterior a diciembre de 2024 y con una crítica muy severa a determinados actores que participaron en la guerra. Son elementos que pueden parecer contradictorios desde categorías políticas simplificadas, pero que en su discurso forman parte de una misma arquitectura. Precisamente por eso conviene escuchar sus palabras en sus propios términos.
La conversación fue realizada por Laith Marouf en el marco de Wartime Café y se desarrolla con una libertad que desde nuestra posición seguimos reivindicando y poco habitual en los formatos informativos convencionales. El resultado es un testimonio extenso, polémico en algunos de sus planteamientos y especialmente útil para conocer la perspectiva de alguien que ha vivido desde dentro, y también desde España, una parte sustancial de los procesos que describe.
Nuestro trabajo editorial parte de una premisa sencilla: preservar esa voz sin convertirla en otra cosa. Se ha intervenido para reducir la oralidad allí donde dificulta la lectura, ordenar determinados pasajes y mejorar la continuidad sintáctica, pero no para reconstruir el pensamiento de Firás desde fuera, completar sus argumentos, corregir sus posiciones políticas o suavizar sus formulaciones. Lo que queda después es una conversación extensa sobre Siria, Palestina, Irán, Rusia, Israel, España y el lugar que ocupa la resistencia en la visión política de su protagonista. También sobre memoria, derrota, lealtades y las preguntas que deja abierta la desaparición de un Estado cuya historia reciente ha estado atravesada por una guerra de dimensiones internacionales.
Por eso te invitamos encarecidamente a escuchar la entrevista íntegra que ofrecemos a continuación, en el enlace que encontrarás al principio y al final de esta entrada. La conversación original se desarrolla en árabe, pero puedes activar los subtítulos desde la configuración de YouTube en el idioma que necesites. Solo en sus propias palabras, con sus matices, sus pausas y su contexto completo, puede captarse cabalmente el alcance de lo que aquí se ha querido presentar. Te animamos a verla, a escucharla con atención y a sacar tus propias conclusiones.
Comité de Apoyo a Irán Iberia 2026
