El Substack de Ana Muños de la Torre

La maquinaria de la propaganda tiene una virtud deprimente: rara vez descansa.
Por desgracia para ella, Ana tampoco. ✍️
El primer ataque de Ucrania
El 25 de julio Ucrania entró en juego en el tablero de la guerra en Irán. Lo hizo con un dron de largo alcance, atacando un carguero iraní que salía de Astracán rumbo al Caspio, el buque “Ana”. El marinero Nima Moradi murió en el ataque. Hasta ese momento, Kiev se limitaba a prestar apoyo técnico a las petromonarquías del Golfo contra los drones iraníes, un papel de segunda línea. Con este ataque, Ucrania cruza al frente de batalla contra Irán con nombre propio.
Trump y la Unión Europea, que lleva tres años financiando a Ucrania, cosen aquí dos conflictos que hasta ahora corrían por separado. El objetivo: golpear a Irán y al Eje de la Resistencia con una mano mientras golpean a Putin con la otra en un solo movimiento.
Ucrania, armada por Occidente con ingentes cantidades de dinero y armas, abre gratis un segundo frente contra Teherán mientras intenta que Rusia pague la factura de su alianza con Irán.
Es el viejo método de la cobardía de un imperio: que otros pongan los muertos mientras ellos ponen el mapa.
El Wall Street Journal ya lo llama fusión oficial. Kaja Kallas, desde la propia Comisión Europea, lo admite. Un analista militar ruso lo describe como maniobra para controlar el Caspio, corredor que escapa al control occidental.
Damietta: otro aviso que se cumple
Dos días después, el 27 de julio, la televisión estatal iraní señaló en directo el objetivo de su respuesta: Damietta, puerto egipcio, puerta de salida del gas que Europa compra. Irán elige no lanzar sus misiles de largo alcance contra Kiev, capaces con creces de llegar hasta suelo ucraniano. Prefiere apuntar al bolsillo de quien sostiene a Kiev: la UE.
“Los únicos que pueden frenar a Zelenski son quienes financian su guerra”, dijo el analista Nima Akbarkhani en la misma emisión, dos días antes de que el plan se ejecutara. La sentencia está dictada. Si Europa continúa financiando a Ucrania, acelerará su propio desabastecimiento energético antes de Octubre.
El 29 de julio, un dron iraní alcanzó el Energos Winter, una unidad flotante de regasificación de bandera de las Islas Marshall propiedad de la estadounidense New Fortress Energy, atracada en Damietta. El fuego se extendió al Gaslog Salem, un buque cisterna de gas licuado de bandera de Bermudas amarrado al lado. Quien financia la guerra de Ucrania desde lejos acaba de descubrir que la distancia ya no le protege.
Qeshm: una familia muerta enciende tres países
El mismo 29 de julio, Estados Unidos lanzó una ola pesada sobre Irán. En Zanjan cayeron tres guardianes de la revolución: Mahmoud Mollajabari, Mohammadreza Cheraghi, Jamal Amiri. De madrugada, un misil estadounidense entró en dos viviendas de Qeshm y sepultó a un matrimonio y a su hijo de dos años.
La respuesta del IRGC fue devastadora. Irán ya no aplica proporcionalidad:
- Cinco misiles sobre la base jordana de Al-Azraq en el que varios cazas F-35 quedaron inutilizados y un ataque al cuartel de personal militar con muertos y heridos.
- Un ataque combinado de drones y misiles a la base Ahmad Al-Jaber Kuwait en el que se incendiaron refugios de aeronaves, sistemas de comunicación satelital y almacenes de equipamiento que ardieron entre las llamas.
- En Bahrein el IRGC atacó la base Sheikh Isa, destruyendo varios generadores de energía, sistemas de navegación, edificios de apoyo.
Un solo niño enterrado en Qeshm bastó para que tres fronteras ardieran a la vez. Esta es la nueva doctrina de Irán.
Arbaeen: los peregrinos que murieron como milicianos en el papel
Ese mismo 29 de julio, Estados Unidos y Arabia Saudí golpearon juntos al PMF en Diyala. Cinco guardianes de la revolución murieron: Morteza Akbari, Ali-Asghar Astaneh, Abolfazl Motaghedi, Amir-Abbas Derham-Foroush, Mohammad-Amin Rostami Jalilian. Washington los llamó milicianos. El propio portavoz del PMF corrigió el expediente ante las cámaras de CNN: entraron a Irak como peregrinos de Arbaeen, no como combatientes. La escuela de Minab tiene ya compañía en la lista de objetivos con nombre religioso convertidos después en operación militar.
Riad habla de paz en declaraciones públicas mientras marca el ritmo de guerra por detrás
Arabia Saudí llevaba meses golpeando en secreto sitios iraníes y milicias iraquíes. El 29 de julio decidió firmar el golpe con su nombre.
Ese mismo día, los medios afirmaron que el ministro de Defensa saudí, hermano de Mohammed bin Salman, le había dicho a Washington en privado que Riad prefería desescalar. El New York Times contó la otra mitad: el príncipe heredero llamó en privado a Trump pidiendo intensificar la guerra hasta que caiga el gobierno de Teherán. Dos mensajes, dos audiencias, una sola intención: empujar la escalada sin firmarla con su nombre por si sale mal.
Riad necesita las bases, las armas y el paraguas de Washington para sostenerse. Ese mismo paraguas convierte cada base en blanco legítimo para el IRGC. El títere pide la guerra que después va a pagar con su propia piel.
Washington blinda la guerra, gobierne quien gobierne
El Senado rechazó el jueves, por un solo voto, frenar los poderes de guerra de Trump. Tres republicanos votaron en contra de su propio presidente. Pero un voto demócrata a favor, justo el que necesitaba el Congreso para seguir atacando, permitió que su guerra siga su curso. Que nadie caiga en el error de pensar que el problema es Trump. El problema es EEUU. No fue Trump quien comenzó la guerra contra Rusia y hundió a Europa en la mayor crisis energética que hemos conocido. Fue Biden.
Que nadie se olvide. Demócratas y republicanos firman la misma guerra con bombas de distintos colores.
El tablero continúa moviéndose hoy
Anoche, el IRGC volvió a golpear Kuwait y Jordania con sus drones y misiles. Mientras los misiles cruzan el cielo, los medios al servicio del Pentágono hablan de “progreso significativo” en las negociaciones de alto el fuego. La realidad es que ni hay negociaciones, ni las va a haber mientras EEUU siga escalando y tratando de involucrar a más países en su guerra.
El estrecho de Ormuz sigue casi vacío: 20 buques cruzaron el 29 de julio, frente a los 120 de antes de la guerra. Las tres terminales de Kharg Island permanecen sin un solo barco. Bab el-Mandeb ha perdido una quinta parte de su tráfico por la presión hutí. Arabia Saudí ya ha reunido a 14 países para blindar una alianza naval. Es la mayor prueba de que ni sus propios aliados confían ya en que Washington les garantice el paso.
La guerra está escalando y cada vez más países se van a ver involucrados, directa o indirectamente. Porque EEUU no va a morir sin matar. Lo teníamos claro. Lo hemos sabido siempre. Pero la suerte está echada y en esta guerra se decide el destino del mundo.
Fuentes: Al Jazeera / IRNA / Press TV / Tasnim / Axios / CNN, 25-31 julio 2026.