Abbas Araghchi: Líbano, la resistencia y el nuevo equilibrio regional

El ministro iraní defiende la vinculación entre el destino de Líbano y el de Irán, reivindica la capacidad de disuasión de la resistencia y apuesta por una arquitectura regional independiente de Washington.

Composición gráfica CAI – Iberia. Foto: Atta Kenare / AFP

Ghassan Ben Jeddou, presidente del Consejo de Dirección de la cadena panárabe Al Mayadeen, conversa con Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, sobre la guerra regional, la situación en Líbano, las negociaciones con Estados Unidos y el futuro equilibrio de seguridad en Asia Occidental. Sus declaraciones giran en torno a una idea central: la guerra impuesta a Irán y los acontecimientos en Líbano forman parte de un mismo escenario estratégico, por lo que cualquier solución duradera debe contemplar simultáneamente ambos frentes.


Líbano e Irán: un destino inseparable en tiempos de guerra

Araghchi rechaza que Irán haya tratado de intervenir en los asuntos internos libaneses, insistiendo en que las decisiones políticas del país corresponden exclusivamente a sus propios actores. Sin embargo, sostiene que la guerra desarrollada contra Irán y las agresiones sufridas por Líbano durante el mismo periodo han vinculado ambos escenarios.

Según el ministro iraní, Teherán defendió desde el inicio de las negociaciones que cualquier alto el fuego debía extenderse a todas las áreas afectadas por el conflicto, incluido expresamente el territorio libanés.

La disuasión militar como factor decisivo

Uno de los aspectos más destacados de la entrevista es la insistencia en que la capacidad militar iraní y la resistencia libanesa desempeñaron un papel determinante para evitar una mayor escalada.

Araghchi afirma que, ante la posibilidad de nuevos ataques israelíes contra Beirut, Irán transmitió mensajes claros a Estados Unidos y a distintos países de la región advirtiendo de que cualquier ampliación de la ofensiva tendría consecuencias militares directas.

Desde su punto de vista, la contención final no fue resultado de iniciativas diplomáticas aisladas, sino de la percepción de que la continuación de la guerra supondría costes crecientes para Israel y sus aliados.

Hezbolá tras Hassan Nasrallah

El ministro iraní dedica una parte importante de sus declaraciones a Hezbolá y al impacto de la pérdida de sus dirigentes históricos.

Lejos de considerar que la organización haya quedado debilitada, sostiene que la resistencia no depende de individuos concretos, sino de una estructura política e ideológica profundamente arraigada en la sociedad libanesa.

Araghchi defiende que Hezbolá continúa siendo una realidad política, social y cultural imposible de excluir del sistema libanés y considera que cualquier intento de marginar a la organización está condenado al fracaso.

También expresa una valoración muy positiva del liderazgo de Naim Qassem, actual secretario general de Hezbolá, destacando su capacidad para asumir responsabilidades en un momento especialmente complejo.

Irán y Estados Unidos: negociación bajo presión

Respecto a las conversaciones con Washington, Araghchi explica que los contactos no se han interrumpido completamente, aunque reconoce que los acontecimientos militares han condicionado el ritmo de las negociaciones.

Según su relato, el intercambio de mensajes continúa, pero la evolución futura dependerá tanto de la situación regional como de la capacidad de alcanzar acuerdos compatibles con los intereses y la soberanía de Irán.

Al mismo tiempo, insiste en que la República Islámica no busca la guerra, aunque afirma estar preparada para responder a cualquier agresión futura.

Pakistán, el mediador discreto

Uno de los elementos más llamativos de la entrevista es la relevancia atribuida a Pakistán.

Araghchi presenta a Islamabad como el principal canal de mediación entre Irán y Estados Unidos durante las conversaciones recientes y agradece expresamente la implicación del primer ministro Shehbaz Sharif, del jefe del Ejército Asim Munir y del ministro de Asuntos Exteriores Ishaq Dar.

Según el ministro iraní, Pakistán habría desempeñado un papel especialmente importante en los momentos de mayor tensión.

Omán, Catar y Arabia Saudí

La entrevista también refleja el creciente peso diplomático de varios actores regionales.

Araghchi destaca las relaciones con Omán y subraya la coordinación existente en torno al estrecho de Ormuz, cuya gestión considera una responsabilidad compartida entre ambos países.

Asimismo, agradece los esfuerzos de Catar para facilitar determinados contactos y valora positivamente el papel desempeñado por Arabia Saudí en la mejora del clima regional.

Especialmente significativa resulta su descripción de la relación con el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Faisal bin Farhan, a quien presenta como un interlocutor habitual en los esfuerzos por reducir tensiones.

Hacia una nueva arquitectura de seguridad regional

La reflexión más amplia de la entrevista se refiere al futuro del sistema de seguridad en Asia Occidental.

Araghchi sostiene que las guerras recientes han demostrado las limitaciones de los modelos basados en la presencia militar estadounidense y en las bases desplegadas por Washington en la región.

A su juicio, la estabilidad futura deberá construirse mediante acuerdos entre los propios países de la zona, desarrollando mecanismos de cooperación regional capaces de garantizar seguridad, desarrollo económico y estabilidad política sin depender de potencias externas.

Una visión de posguerra

Más allá de las cuestiones militares, el ministro iraní insiste en la necesidad de avanzar hacia la reconstrucción de las zonas devastadas por la guerra, especialmente en Líbano.

Teherán, afirma, está dispuesto a participar en ese esfuerzo y considera que el futuro de la región pasa por la consolidación de la paz, la recuperación económica y el fortalecimiento de la cooperación entre los Estados vecinos.


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