Danny Haiphong con Abby Martin y Lowkey – Militarismo, poder e imperialismo en un planeta al límite

Guerra, sionismo, genocidios naturalizados, petróleo, geopolítica y crisis climática. A primera vista parecen temas independientes, pero ¿qué pasa cuando descubres que forman parte de la misma maquinaria?
En esta conversación en el programa de Danny Haiphong, la periodista y documentalista Abby Martin (directora de Earth’s Greatest Enemy) y el activista y músico Lowkey analizan los límites del poder militar estadounidense, las contradicciones de la geopolítica actual y el coste ambiental del militarismo global.
La huella ecológica invisible: Las emisiones del ejército de EE. UU. superan las de más de la mitad de los países del mundo juntos. Sin embargo, este impacto permanece fuera de los grandes acuerdos y debates climáticos internacionales.
Geopolítica y tecnología: Desde la resistencia militar en Irán hasta la crisis en Gaza, Lowkey y Abby despiezan la tupida red de intereses económicos, corporaciones tecnológicas y donantes que sostienen la política exterior de EE. UU. e Israel.
Una trayectoria histórica: El militarismo actual no nace de la nada; hunde sus raíces en la doctrina del «destino manifiesto», la conquista de los recursos naturales y la consolidación de una economía de guerra permanente.
Más allá de los análisis coyunturales, el programa deja una reflexión urgente sobre la mesa: no podemos solucionar la crisis ecológica sin señalar las estructuras de poder y la maquinaria bélica que la alimentan.
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Escucha el programa completo de Danny Haiphong con Abby Martin y Lowkey
«Todavía hay cosas que no nos han arrebatado y por las que merece la pena luchar. No es demasiado tarde.» — Abby Martin.
Introducción
En una nueva conversación en su programa, Danny Haiphong recibe a Abby Martin, periodista y documentalista, directora de Earth’s Greatest Enemy, y a Lowkey, rapero, periodista y activista, para abordar un escenario en el que guerra, poder militar, petróleo y destrucción medioambiental aparecen estrechamente ligados.
La conversación parte de la escalada militar contra Irán y se desplaza hacia cuestiones que desbordan la coyuntura inmediata: los límites del poder militar estadounidense, la relación entre recursos energéticos y aparato militar, la estructura del sistema imperial y el coste ambiental de una maquinaria bélica cuya dimensión, según Martin, permanece fuera del discurso dominante sobre el cambio climático.
Pero la conversación no se limita al presente. Martin sitúa el militarismo estadounidense dentro de una trayectoria que va desde el «destino manifiesto» hasta la consolidación de una economía de guerra permanente y una red global de bases militares. Conquista de la naturaleza, expansión imperial y destrucción medioambiental aparecen así como dimensiones inseparables.
Este texto no pretende sustituir la conversación ni reconstruirla. Su propósito es ofrecer algunas claves para acercarse a ella. Las ideas y conclusiones pertenecen a sus protagonistas. Recomendamos, por ello, escuchar íntegramente el programa en las voces de Danny Haiphong, Abby Martin y Lowkey, donde cada uno desarrolla su pensamiento y establece las conexiones que aquí apenas podemos señalar.
I. Una guerra que revela la crisis del poder estadounidense
La conversación parte de la guerra contra Irán y de una pregunta central: ¿qué está revelando este conflicto sobre el poder militar estadounidense? Para Abby Martin, la coyuntura permite observar la relación entre guerra, petróleo y poder imperial. El estrecho de Ormuz aparece como uno de los escenarios centrales, tanto por su importancia energética como por la dimensión que adquiere dentro de Earth’s Greatest Enemy.
Martin sitúa el conflicto dentro de una dinámica más amplia: el militarismo estadounidense funciona, según su análisis, como mecanismo de protección de intereses económicos y estratégicos vinculados, entre otros factores, al petróleo. La guerra no sería una sucesión aislada de operaciones, sino parte de una estructura en la que recursos, corporaciones y coerción militar aparecen relacionados.
Lowkey desplaza la cuestión hacia las capacidades concretas de ambos contendientes y sostiene que el conflicto pone de manifiesto las dificultades de Estados Unidos para convertir su superioridad presupuestaria y tecnológica en una victoria política y militar. Destaca la capacidad iraní de resistencia y una infraestructura defensiva desarrollada durante décadas a partir del estudio de guerras anteriores de Estados Unidos.
Desde esta perspectiva, la cuestión no sería solamente cuánta fuerza puede desplegar Washington, sino hasta qué punto permite alcanzar sus objetivos políticos. Una estructura militar extraordinariamente costosa no garantiza por sí misma la capacidad de someter a un adversario preparado para resistir una guerra de desgaste.
Lowkey relaciona además el conflicto con la competencia con China. Según su análisis, la presión económica y el control de los flujos energéticos forman parte de una pugna más amplia por las cadenas de suministro y las condiciones de funcionamiento de la economía mundial. El intento de aislar económicamente a Irán encuentra obstáculos en sus relaciones con China, Rusia, Turquía, Pakistán y otros países.
La guerra de agresión a Irán aparece así como algo más que un episodio concreto: un momento revelador de las tensiones de un sistema basado en la supremacía militar, el control estratégico de los recursos y la presión económica.
II. El ejército como instrumento del imperio
Earth’s Greatest Enemy amplía la pregunta planteada por la guerra para examinar qué función desempeña el aparato militar dentro del sistema que lo sostiene. Para Martin, una de las cuestiones ocultas en el discurso político y mediático es precisamente la dimensión del militarismo estadounidense y su impacto sobre el planeta.
La película nació de una investigación sobre las emisiones climáticas asociadas al ejército estadounidense. Martin quiso conocer su dimensión y por qué el componente militar permanece prácticamente ausente de los grandes debates internacionales sobre el cambio climático. La investigación terminó ampliándose hacia una maquinaria militar global que, en su interpretación, no puede separarse de la expansión estadounidense, del petróleo y de los intereses económicos que acompañan al poder imperial.
El ejército aparece así no solamente como una institución dedicada a la defensa del Estado, sino como un instrumento mediante el cual se protegen y proyectan determinados intereses. La red mundial de bases y el enorme aparato militar requieren recursos igualmente enormes, y Martin vincula esa estructura con el acceso y control de recursos estratégicos, especialmente combustibles fósiles.
La relación entre petróleo y poder militar ocupa un lugar central. Las primeras bases estadounidenses en el exterior estuvieron vinculadas, según Martin, a la protección de recursos relacionados inicialmente con el carbón y posteriormente con el petróleo. Esa relación terminaría incorporándose a la concepción de la seguridad nacional.
La película enlaza esta cuestión con la destrucción medioambiental. La maquinaria militar consume recursos, genera emisiones y residuos y deja una huella ecológica que permanece en gran medida fuera de los debates sobre la crisis climática.
Martin retrocede finalmente hasta los orígenes de la expansión estadounidense para establecer una conexión entre conquista territorial, dominación de la naturaleza y destrucción de los pueblos indígenas. Desde su perspectiva, la dimensión ecocida del militarismo no constituye una consecuencia reciente, sino un elemento ligado a la propia formación del proyecto imperial estadounidense.
La pregunta que queda planteada es para qué existe una estructura militar de semejantes dimensiones y cuál es el coste de mantenerla.
III. Gaza y la normalización de la violencia
La conversación aborda otra transformación que Abby Martin considera profunda: el descenso del umbral moral ante la violencia. Gaza ocupa aquí un lugar central. Martin sostiene que la población mundial ha sido expuesta diariamente a imágenes de muerte y destrucción que, pese a su gravedad, han terminado incorporándose a la rutina informativa.
Las redes sociales han transformado esa experiencia. Muchas atrocidades pueden contemplarse prácticamente mientras ocurren, pero, para Martin, esa exposición no ha producido la reacción esperada. Las matanzas dejan de aparecer como acontecimientos excepcionales y pasan a formar parte de un flujo continuo de imágenes y noticias.
Su expresión «genocidio a gota a gota» alude a ese proceso de dilución. La muerte de niños, los ataques contra población civil y la destrucción de infraestructuras quedan rápidamente absorbidos por una actualidad que produce nuevos acontecimientos sin descanso.
Para Martin, Gaza permite observar también el vaciamiento de conceptos como «orden basado en normas». Desde su perspectiva, esas referencias pierden contenido cuando las normas internacionales dejan de aplicarse efectivamente y los gobiernos toleran o respaldan acciones anteriormente consideradas inaceptables.
Relacionada con Irán, la cuestión adquiere una dimensión mayor: la guerra puede presentarse como inevitable o como un simple episodio de la confrontación geopolítica.
Lowkey introduce entonces la cuestión de las libertades y los límites del debate político, señalando una contradicción entre el discurso sobre la libertad de expresión y las presiones ejercidas contra quienes cuestionan determinadas políticas, especialmente en relación con Palestina.
Gaza aparece así no solo como escenario de guerra, sino como espejo de una transformación moral y política: qué sucede cuando la exposición reiterada a la violencia deja de provocar rechazo y los conceptos de derechos humanos y libertad pierden capacidad para limitar la actuación de los Estados.
IV. Trump, Israel y la estructura del poder
Donald Trump ocupa otro de los ejes de la conversación, pero no como explicación suficiente de la deriva política y militar estadounidense. Para Martin, Trump no representa una ruptura con el sistema, sino una expresión particularmente abierta de algunas de sus características. Su lenguaje permite observar sin demasiados filtros una lógica de dominación que ya estaba presente.
Martin relaciona esa política exterior con una concepción de superioridad según la cual Estados Unidos tendría derecho a decidir sobre el futuro de otros países y defender sus intereses en cualquier lugar. Los dirigentes militares que entrevistó durante la investigación, explica, podían expresar una concepción semejante mediante un lenguaje más institucional.
La conversación sitúa además esta política en relación directa con Israel. Martin sostiene que el apoyo estadounidense a Israel y la defensa del orden imperial no pueden contemplarse como cuestiones separadas.
Lowkey desarrolla un análisis de las redes de intereses que conectan ambos espacios de poder. Señala vínculos financieros y políticos alrededor de Netanyahu y Trump y sostiene que esa trama ayuda a comprender por qué la relación entre ambos no puede reducirse a las preferencias personales de un presidente.
También describe una progresiva integración de estructuras militares, tecnológicas y de seguridad, que utiliza el caso de Oracle como ejemplo de la estrecha imbricación entre intereses empresariales, infraestructura militar y vínculos con Israel.
Lowkey introduce el concepto de «totalitarismo invertido», de Sheldon Wolin, para describir un sistema en el que el espacio de discusión política se estrecha mientras determinados intereses permanentes quedan fuera del alcance de la decisión electoral. Desde esta perspectiva, la cuestión palestina permite observar uno de esos límites.
La cuestión de fondo vuelve a ser Trump: ¿es una anomalía o expresa de manera particularmente desnuda una estructura de poder mucho más antigua, dentro de la cual la relación con Israel ocupa un lugar cada vez más integrado? No confundir el relevo de dirigentes con una transformación real del sistema resulta esencial.
V. De la conquista de la naturaleza al militarismo global
Para Abby Martin, la dimensión militar y medioambiental del poder estadounidense no puede comprenderse únicamente a partir de las guerras contemporáneas. Su origen se encuentra mucho más atrás, en una concepción de la expansión territorial donde la conquista de la naturaleza y la dominación de otros pueblos aparecen relacionadas.
Martin vincula esta trayectoria con el «destino manifiesto» y con la consideración de los territorios y pueblos indígenas como obstáculos que debían ser sometidos o eliminados para permitir la expansión. La destrucción de la naturaleza no sería así una consecuencia accidental del desarrollo posterior del poder estadounidense, sino parte de una lógica de conquista presente desde sus primeros momentos.
La misma relación se proyectaría sobre la expansión militar exterior. Las primeras bases estadounidenses fuera del territorio continental estuvieron vinculadas a la protección de recursos. Primero el carbón y posteriormente el petróleo adquirieron una importancia creciente, hasta incorporarse a la concepción de la seguridad nacional.
La Primera Guerra Mundial constituye otro momento decisivo. La relación entre guerra, industria y beneficios privados habría contribuido a consolidar una economía de guerra permanente y, con ella, el complejo militar-industrial.
A partir de entonces, el poder militar estadounidense se expandiría hasta convertirse en una estructura global. Bases, intervenciones y sanciones aparecen, desde su perspectiva, como instrumentos de una misma capacidad imperial, mientras su dimensión medioambiental permanece en gran medida fuera del debate climático.
La trayectoria llega hasta el presente pasando por la Guerra Fría y el 11-S. Trump volvería a mostrar de forma explícita esa lógica, incluida la consideración de América Latina como «patio trasero».
Martin sitúa también las respuestas de Rusia, China y otros países ante la política estadounidense como reacciones vinculadas a su propia preservación frente a una presión imperial creciente. La cuestión deja entonces de ser exclusivamente militar: afecta a recursos, relaciones económicas, cadenas de suministro y, finalmente, a las condiciones de habitabilidad del planeta.
Ese es uno de los argumentos centrales de Earth’s Greatest Enemy: la crisis ecológica no puede abordarse ignorando la maquinaria militar que contribuye a producirla. Militarismo y destrucción medioambiental forman parte, para Martin, de una historia común que llega hasta el presente.
VI. Earth’s Greatest Enemy: una llamada a no aceptar la inevitabilidad
El documental aparece no solo como conclusión, sino como propuesta. Martin plantea que la crisis ambiental no puede comprenderse plenamente si se mantiene al margen la maquinaria militar e imperial vinculada a la explotación de territorios, recursos y poblaciones. El problema no es únicamente cuánto contamina una estructura militar, sino la lógica de poder que la sostiene y que permite presentar como inevitables sus consecuencias.
Por eso, la película pretende ser también una herramienta para el movimiento ecologista. Su propósito es introducir en ese debate el papel del militarismo y del imperialismo en la destrucción de las condiciones de habitabilidad del planeta. Gaza, la extracción de minerales y otras formas de violencia aparecen conectadas por una estructura que responde a una misma lógica.
Pero el cierre de Martin no está construido desde la resignación. Después de describir una maquinaria capaz de destruir territorios, vidas y futuro, introduce una afirmación esencial: todavía hay cosas que no han sido arrebatadas y por las que merece la pena luchar.
Earth’s Greatest Enemy es el resultado de seis años de trabajo y una llamada a no aceptar el consenso que presenta el desastre como inevitable. No es demasiado tarde, sostiene Martin. Existe todavía la posibilidad de un futuro diferente, y reconocerlo implica asumir la responsabilidad de luchar por él.
Para escuchar el programa completo
Lo que hemos recogido aquí no pretende sustituir la conversación original. Estas páginas quieren servir como una puerta de entrada a ella.
Recomendamos escuchar íntegramente el programa de Danny Haiphong con Abby Martin y Lowkey. En sus propias voces, y a través del diálogo entre los tres, adquieren toda su dimensión los argumentos que hemos tratado de ordenar y presentar aquí.
También recomendamos el visionado íntegro de Earth’s Greatest Enemy, el documental de Abby Martin al que se hace referencia durante la conversación y que constituye uno de los ejes fundamentales de su intervención.
Escuchar la conversación completa es, en definitiva, la mejor manera de recuperar aquello que ningún texto introductorio puede reemplazar: la palabra, el razonamiento y la voz de quienes participan en ella.
Enlaces:
Documental Earth’s Greatest Enemy de Abby Martin en Vimeo
Canal y programa en español: Abby Martin SE INFILTRÓ en el ejército de EE. UU.: guerra con Irán, peor de lo que crees | Lowkey
Canal y programa en inglés: Abby Martin BROKE INTO the US Military — Iran War WORSE Than You Think | Lowkey
Productora Abby Martin: https://empirefiles.tv/