EL PACTO DEL LEÓN HERIDO

ANÁLISIS MATERIALISTA DEL ARMISTICIO

El Substack de Ana Muñoz de la torre



Publicado el 16 de junio de 2026

LA VICTORIA ESTRATÉGICA DEL QUE RESISTE

El memorándum de Islamabad es la fotografía de una derrota imperial. Estados Unidos, que llegó al Golfo con sus portaaviones y sus promesas de demolición, se sienta ahora ante una mesa en la que no ha podido imponer ni una sola línea roja. Irán, el país asediado durante más de cuarenta años, ha logrado que el imperio acepte lo impensable: la retirada sin condiciones, el fin de la guerra en Líbano, la liberación de sus activos y, sobre todo, el reconocimiento de que el estrecho de Ormuz es un asunto entre ribereños. La pluma del acuerdo la ha empuñado el que resistió. El que invadió, solo puso la firma del derrotado. Tal y como vaticiné, EEUU se sale de la guerra, dejando solo a Israel frente a la determinación de Irán de acabar para siempre con el hostigamiento del Estado de Israel.

ORMUZ: EL CEMENTERIO QUE NUNCA FUE

Washington soñó con patrullar Ormuz como quien pasea por su jardín. Pero el jardín estaba minado. Ahora, el texto del memorándum excluye explícitamente a Estados Unidos de cualquier papel en la gestión del estrecho. Serán Irán y Omán quienes decidan el futuro del tránsito marítimo. Es la muerte definitiva del “policía del Golfo” y, con toda probabilidad, el principio del fin de su hegemonía mundial.

La geografía y la resiliencia de un pueblo unido han hablado: allí donde el agua se estrecha, la soberanía se ensancha. Y las olas del Golfo, que antes lamían los cascos de los destructores, ahora solo arrastran la resaca de la humillación imperial.

EL PROGRAMA NUCLEAR: LA LÍNEA ROJA QUE NO SE BORRA

Irán ha conseguido lo imposible: firmar la paz sin desmantelar su programa nuclear. El texto lo deja claro: el enriquecimiento sigue, el material fisible sigue en manos iraníes, y las negociaciones durante los próximos sesenta días no partirán de renuncias previas. Es la confirmación material de que la disuasión funciona. Porque el imperio solo negocia de verdad cuando sabe que la alternativa es la derrota. Los centrifugadores siguen girando, y con ellos, la historia de un país que decidió no arrodillarse.

ISRAEL: EL ALIADO QUE SE QUEDA SIN PARAGUAS

Mientras Teherán y Washington acercan posturas, Israel se desangra en su propia arrogancia. Lapid y Lieberman acusan a Netanyahu de “derrota estratégica”. La ministra Gamliel declara abiertamente que no aceptarán el acuerdo y que mantendrán la ocupación del sur del Líbano. Su aislamiento internacional ha comenzado. Sin Estados Unidos, Israel será, en breve, un Estado paria incomunicado que solo sabe hablar el lenguaje de la guerra. Y el lenguaje de la guerra, en Oriente Medio, lo hablan mejor quienes llevan décadas resistiendo. La tercera fase de la guerra, la fase final, está a punto de comenzar.

LÍBANO: EL FRENTE QUE NO SE APAGA

El memorándum incluye explícitamente el fin de la guerra en Líbano. Pero Israel ya ha dicho que no lo acatará. Seguirá asesinando civiles, tratando de desarmar a Hezbolá, con el objetivo de tener el control hasta el río Litani. Es la enésima declaración de guerra disfrazada de estrategia. Hezbolá, mientras tanto, sigue en sus posiciones. La trampa que empezó en el sur y guió a las tropas del mal hasta el norte, mediante una estrategia de atrición, sigue activa. La Cúpula de Hierro sigue agujereada. Y cada día que Israel mantiene la ocupación, la Resistencia se fortalece. La paz no existe entre las bombas. Y en el sur del Líbano, las bombas  seguirán silbando.

ACTIVOS E INDEMNIZACIONES: LA FACTURA DEL IMPERIO

Irán ha conseguido incluir en el memorándum la liberación de activos bloqueados y el pago de indemnizaciones por los daños de la guerra. Es la mayor humillación posible a EEUU: la factura del imperio. La que Washington nunca quiere pagar, pero esta vez lo hará. Los 24.000 millones de dólares congelados empezarán a fluir. Y con ellos, la constatación de que la piratería financiera tiene los días contados. El capital financiero, al servicio de la guerra, ha encontrado un adversario que sabe cobrar las deudas.

LA OPOSICIÓN ISRAELÍ: EL SÍNTOMA DE LA DERROTA

Las críticas de Lapid y Lieberman no son un mero ataque a Netanyahu: son el síntoma de una derrota profunda. Israel no ha logrado ninguno de sus objetivos: no ha debilitado a Irán, no ha desarmado a Hezbolá, no ha detenido a los hutíes. Y ahora, ve cómo su principal aliado firma un acuerdo que lo deja fuera. Solo.

Que esto les sirva a todos los pueblos oprimidos del mundo: las guerras no se ganan con bombas, sino con la voluntad de un pueblo unido. Que ésto no se olvide nunca. Que esta verdad se transmita de generación en generación a lo largo de la Historia que está por escribirse.

LA FASE 3: ISRAEL NO SERÁ UN ESTADO HABITABLE

Este acuerdo no es la paz. Es una tregua. Y si hay algo que la Historia ha demostrado una y otra vez es que Israel no respeta las treguas. Si el régimen sionista continúa su agresión en Líbano, si mantiene la ocupación, si ignora el memorándum… la Fase 3 será inevitable. Y no será una fase más, sino la fase final: la destrucción de Israel como Estado habitable.

El Eje de la Resistencia irá a por el agua y la electricidad para obligar a un Estado que jamás debió existir, a protagonizar el mayor éxodo que hayamos visto. 

La paz se conquista, no se mendiga. Y si Israel no la acepta, la próxima factura será su fin. El cementerio de invasores que prometió el general Sabahi Fard sigue esperando. Y los necios, como siempre, se empeñan en llenarlo. Se avecinan fuegos artificiales en Tel Aviv.

Fuentes: Tasnim News, Agencia INRA, Hispantv.

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