La realidad del genocidio: un mensaje desde Gaza | Mohammad AlTurk
Mohammad Al Turk, recién graduado universitario y ciudadano de la Ciudad de Gaza, ofrece un testimonio descarnado de la realidad que se vive en la Franja tras dos años y medio de guerra. Su relato no solo describe la destrucción material y la lucha diaria por la supervivencia, sino que también ofrece un análisis político profundo sobre el papel de Occidente, el futuro del conflicto y la naturaleza del proyecto sionista.

1. La destrucción del tejido educativo y social
Mohammad Al Turk era estudiante en la Universidad Islámica de Gaza cuando comenzó el genocidio. Su profesor, a quien admiraba profundamente, fue asesinado por Israel en diciembre de 2023. A los pocos días, la universidad fue bombardeada: el edificio de la biblioteca, las aulas donde estudiaba, todo quedó reducido a escombros. La institución fue atacada en múltiples ocasiones a lo largo del conflicto.
A pesar de la destrucción, Mohammad continuó sus estudios en línea a partir de septiembre de 2024, graduándose finalmente dos meses antes de esta entrevista. Su título no es un documento físico, sino un archivo PDF. Este detalle, aparentemente menor, simboliza la erosión total de las estructuras educativas y la normalidad en Gaza.
No solo perdió su entorno académico, sino también a amigos y compañeros. Muchos huyeron al sur siguiendo las órdenes de evacuación israelíes, pero incluso quienes obedecieron no estuvieron a salvo. Un amigo llamado Ali se desplazó a una zona declarada «segura» por el ejército israelí y fue bombardeado allí. El establecimiento del «corredor de Netzarim», que dividió Gaza en dos mitades, impidió el regreso de quienes huyeron al sur, y quienes lo intentaron fueron tiroteados.
2. Vida cotidiana: supervivencia en estado puro
Mohammad relata con crudeza cómo es la vida diaria en Gaza. Él y su familia ya habían perdido su hogar en 2018, cuando el edificio donde vivían fue bombardeado. Desde entonces han vivido de alquiler. Durante una ofensiva israelí, huyeron al sur durante dos semanas y vivieron en una tienda de campaña, una experiencia que califica como «horrible».
La mayoría de la población de Gaza sobrevive en condiciones extremas. La escasez de alimentos es generalizada; la gente hace cola durante horas para comprar pan a un precio simbólico. La falta de gas para cocinar obliga a utilizar cartón y madera como combustible. Mohammad describe cómo ha llegado a usar él mismo cartón para hacer fuego y cocinar.
Los niños y adultos revuelven la basura en busca de comida y de cartón. Algunos recogen botellas de plástico que luego son fundidas para fabricar un combustible artificial. La vida en Gaza, resume Mohammad, es un «modo de supervivencia», donde cada día es una batalla por conseguir lo más básico.
3. La cifra real de víctimas
Las cifras oficiales de muertos, según Mohammad, son engañosas. El Ministerio de Salud solo contabiliza los cuerpos que llegan a los hospitales. Quienes mueren y no son trasladados a un centro médico, o quienes desaparecen, no entran en las estadísticas. Habla de cientos de miles de personas asesinadas, heridas, secuestradas o desaparecidas. La cifra real, insiste, es mucho mayor que la publicada. No ofrece un número exacto porque es «inimaginable», pero deja claro que la magnitud de la masacre supera con creces cualquier estimación oficial.
4. El alto el fuego: una ficción renovada
Mohammad analiza con ironía el concepto de «alto el fuego» desde la perspectiva de Gaza. Cita a su profesor, quien decía: «Nosotros cesamos el fuego, ellos disparan». El primer alto el fuego —el que entró en vigor un día antes de la toma de posesión de Trump— generó esperanza en la población, pero Israel continuó matando palestinos. Dos meses después, en marzo, reanudó el genocidio a gran escala con ataques aéreos que mataron a más de 600 personas en una noche. Los medios occidentales hablaron de «reanudación de hostilidades», omitiendo que era Israel quien violaba el acuerdo. Para Mohammad, estos medios son sionistas y moldean la narrativa en favor de Israel.
El segundo alto el fuego fue recibido con gritos de alegría en los campamentos de desplazados, pero la euforia duró poco. La mayoría de la población ya había perdido sus hogares, no por bombardeos aéreos, sino por demoliciones sistemáticas con excavadoras D9 de fabricación estadounidense. Los ingenieros militares israelíes colocan explosivos en edificios residenciales y los vuelan, mientras se filman celebrando. Mohammad menciona el caso de un rabino colono que se jactó en televisión de haber demolido 50 casas a la semana.
5. El futuro de Gaza: pesimismo a corto plazo, esperanza a largo plazo
Mohammad no es optimista respecto al futuro inmediato de Gaza. La situación sigue empeorando: los bombardeos y las demoliciones continúan incluso durante los altos el fuego. A largo plazo, sin embargo, cree que hay esperanza.
Sobre los responsables, señala directamente a los sionistas de todo el mundo, especialmente en Occidente. El lobby sionista ha controlado la narrativa durante décadas y ha logrado que en Estados Unidos se considere una obligación apoyar a Israel incondicionalmente. Culpa a políticos como Trump y Biden, y a toda la red de poder sionista que permite y financia el genocidio.
6. Geopolítica: el cambio de rumbo y el papel de Irán
Mohammad ve con esperanza el acuerdo que califica como una «derrota para EE.UU. y una victoria para Irán». La retirada parcial de las fuerzas estadounidenses de Oriente Medio reduce la protección militar de Israel, que depende casi exclusivamente del armamento y el respaldo de Washington. La opinión pública internacional contra Israel está en su punto más bajo y no volverá a ser como antes, lo que podría traducirse en una reducción o incluso un corte de la ayuda estadounidense.
En cuanto a la dimensión religiosa, Mohammad rechaza el marco sectario. Para él, el conflicto no es entre suníes y chiíes, sino entre «sionismo y humanidad». Respeta a Irán y al Eje de la Resistencia, y desea que tengan más éxito en su lucha contra Israel. Su identidad como suní y la condición chií de Irán no son factores relevantes en su análisis.
7. Colonialismo, solución de dos Estados y naturaleza de Israel
Para Mohammad, la solución de dos Estados está muerta desde hace tiempo. Su deseo es que Israel pierda el apoyo occidental. Sin ese soporte, Israel no podría atacar a nadie ni cometer genocidios. Insiste en que el problema no es un gobierno concreto ni los colonos violentos, sino el propio Israel como proyecto.
Mohammad se alinea con la tesis que presenta a Israel como la última manifestación del colonialismo europeo de asentamiento. Los primeros ministros israelíes eran europeos (polacos, ucranianos) que llegaron a Palestina y tomaron la tierra por la fuerza, con ayuda británica. Es, en sus palabras, «una entidad extranjera» y «no un país normal».
Sobre el orden mundial, cree que está cambiando y que la comunidad internacional, dominada por Occidente, podría no tener el mismo peso en el futuro. No sabe cómo se desarrollará la demanda de justicia palestina en ese nuevo escenario.
8. Cómo apoyar a Gaza: la batalla por la narrativa
Mohammad propone un enfoque claro: la prioridad es levantar el asedio israelí, que impide la reconstrucción. Pero su recomendación principal es apoyar a medios y creadores de contenido que combatan la propaganda sionista. Pone como ejemplo al denunciante de la GHF, Anthony Aguilar, y a plataformas como el APAC Tracker. Romper la propaganda, afirma, es el primer paso para desmantelar el sistema genocida.
Otras acciones concretas incluyen:
Presionar a los gobiernos para que terminen su apoyo a Israel.
Boicotear productos israelíes.
Exigir un embargo de armas.
Promover el arresto de soldados israelíes que viajan al extranjero.
Sancionar a funcionarios israelíes, incluido Benjamin Netanyahu.
Todo esto, advierte, es un proceso largo, pero necesario.
9. Crímenes concretos y la distinción entre sionismo y judaísmo
Mohammad relata varios episodios que ilustran la brutalidad del ejército israelí:
Un cirujano del hospital Al-Shifa fue secuestrado, torturado y asesinado.
Una niña de primaria fue tiroteada en Jabalia mientras su padre intentaba llevarla al hospital; no había centros médicos en la zona y ella murió en el camino.
Dos hermanos de 8 y 11 años fueron abatidos por un dron israelí mientras recogían leña; el ejército los calificó de «sospechosos».
Una niña con una enfermedad crónica murió sin poder salir de Gaza para recibir tratamiento; un mes después, su familia recibió la notificación de que su evacuación había sido aprobada.
La conclusión de Mohammad es tajante: el sionismo es una «ideología vil, satánica y demoníaca» con la que no se puede razonar y que debe ser aplastada.
En cuanto a la distinción entre sionismo y judaísmo, Mohammad es claro: su lucha no es contra los judíos, sino contra los sionistas. El hecho de que la mayoría de los perpetradores sean judíos no le impide señalarlos, pero su oposición se basa en el sionismo como ideología política, no en la identidad religiosa. Señala que hay judíos antisionistas y cristianos sionistas (como Mike Huckabee) que demuestran que el sionismo trasciende la religión y es un proyecto político que anula incluso las lealtades nacionales.
10. Esperanza final y mensaje a la audiencia
Mohammad mantiene la esperanza en el fin de la ocupación y la reconstrucción de Gaza. Pide a la comunidad internacional que se movilice, que presione a sus gobiernos, que exija embargos de armas y que elija representantes políticos que no apoyen el genocidio. Aunque el cambio no es visible aún en Gaza, afirma que está ocurriendo en muchos lugares. Para quienes quieran seguir su trabajo, está disponible en X (antes Twitter) con el usuario @MoAlTurk.
Conclusión: El testimonio de Mohammad Al Turk no es solo el relato de una víctima; es un análisis lúcido de las dinámicas de poder, la propaganda, la geopolítica y la naturaleza del proyecto sionista. Su voz, desde el corazón de la destrucción, ofrece una perspectiva indispensable para entender las dimensiones políticas, históricas y humanas del genocidio en Gaza.