Radar Geopolítico, con Alfredo Jalife-Rahme

Cada cumbre internacional puede leerse de dos maneras: como un episodio aislado que se agota en sus titulares, o como una pieza dentro de un proceso histórico de mayor alcance. En su más reciente entrega de Radar Geopolítico, el Dr. Alfredo Jalife-Rahme opta decididamente por la segunda lectura. La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), celebrada en Bishkek, capital de Kirguistán, se convierte en el punto de partida para un recorrido mucho más amplio: la transición desde un mundo unipolar hacia un orden multipolar que, según su análisis, ya no es una posibilidad lejana, sino un proceso en marcha.
Orígenes: de 1996 al RIC de Primakov
Jalife sitúa el origen de la OCS en 1996, en el contexto posterior a la disolución de la Unión Soviética y a la expansión de la OTAN. Dos años después, en 1998, sitúa la contribución decisiva del estratega ruso Yevgueni Primakov, cuyo pensamiento —sostiene— sigue predominando hoy en la cancillería rusa, particularmente en la figura de Serguéi Lavrov. De Primakov procede el concepto del RIC: Rusia, India y China, que Jalife distingue expresamente de la posterior fórmula BRIC, acuñada por el economista Jim O’Neill y ampliada más tarde con Sudáfrica hasta convertirse en BRICS. La organización adquiere su dimensión institucional en 2001, con su lanzamiento formal en Shanghái, y para Jalife los datos son claros: los BRICS ya han desplazado al G7, en caída libre, y si se excluye a Brasil, BRICS y Grupo de Shanghái coinciden de forma casi completa.
De la defensiva a la contraofensiva
Uno de los argumentos centrales del programa es que la OCS ha experimentado un cambio cualitativo: durante buena parte de sus veinticinco años permaneció en una posición esencialmente defensiva, pero la actual coyuntura marcaría el paso a una dinámica de contraofensiva, en paralelo a lo que Jalife interpreta como una fase de decadencia de Occidente. Considera, además, que este avance permanece insuficientemente conocido en Occidente —cita el desconocimiento entre sus propios alumnos de posgrado en la UNAM— y lo atribuye a una guerra de propaganda y censura, ejemplificada en las restricciones que enfrenta el medio Russia Today para operar en Europa.
El periplo posterior: Vladivostok y el preludio de Egipto
Tras la cumbre, Putin continuó viaje hacia Vladivostok para el Foro Económico del Este, mientras Xi Jinping se dirigió desde Kirguistán hacia Egipto, desplazamiento que Jalife anticipa como el encuentro entre dos grandes civilizaciones.
Brasil y la sombra del «meta Israel» en América Latina
Jalife destaca la fotografía del RIC —Modi, Xi Jinping y Putin tomados de las manos— y señala a Brasil como el último gran baluarte soberanista de América Latina, cuyo futuro dependerá de las elecciones de octubre. Introduce también el concepto de «meta Israel», atribuido al diario israelí Haaretz, según el cual la presencia de Israel en el continente americano se apoya en su alianza con los evangélicos sionistas en Estados Unidos, Brasil, el sur de México y Argentina, país que —señala con ironía— atraviesa la «fase aciaga» del gobierno de Milei.
Las sanciones que se desmoronan y el espíritu de Shanghái
Apoyándose en un artículo propio publicado en la columna «Bajo la Lupa» de La Jornada, Jalife describe el desmoronamiento de las sanciones impulsadas por Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, frente al avance del orden multipolar. Es en este contexto donde, según Gisela, se recupera con fuerza el espíritu de Shanghái: cooperación de beneficio mutuo, inclusión y conectividad entre países del Sur Global, en contraposición explícita a la mentalidad de la Guerra Fría —proteccionismo, sanciones, aranceles y guerras comerciales— que atribuyen principalmente a Estados Unidos.
Rusia y China: un «G-2» que ya existe
Desde 2013, Xi Jinping y Putin se han reunido en más de cuarenta ocasiones, consolidando lo que Jalife describe como un auténtico «G-2» que no se atreve a decir su nombre. Según su lectura, los intentos de Donald Trump por enfrentar a una potencia con la otra —en ambas direcciones— no dieron resultado, y anticipa un posible encuentro entre Xi, Putin y Trump en el marco de la cumbre del APEC en Shenzhen. Jalife insiste en que su análisis no responde a una visión maniquea, sino a la prioridad de la estabilidad estratégica y la preservación de la biosfera: mientras exista diálogo entre las tres grandes potencias, sostiene, el mundo tiene salvación.
El RIC como núcleo de la nueva arquitectura
Los países de la OCS reúnen casi la mitad de la población mundial y más de un tercio del PIB global por paridad de poder adquisitivo. Según los datos que maneja Jalife, China ocupa el primer lugar mundial en PIB por PPA, Estados Unidos el segundo, India el tercero y Rusia el cuarto —tras desplazar recientemente a Japón—. Retoma además una declaración de Putin: el RIC concentra una tercera parte del PIB mundial, comparable a la suma de Estados Unidos y la Unión Europea, y China, India y Rusia representan juntos el 92 % del PIB de la organización.
El fracaso de la agresión contra Irán y su resultado diplomático
Jalife subraya el fracaso de la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán y el respaldo expreso de Putin a la resiliencia del pueblo iraní. Gisela añade que Irán, con reuniones bilaterales a puerta cerrada con Rusia y China, resultó uno de los actores mejor posicionados de la cumbre: la declaración conjunta incorporó un llamado a apoyar sus intereses y a oponerse a las sanciones en su contra.
Dimensión territorial y nuclear
La OCS abarca unos 36 millones de kilómetros cuadrados —más del 60 % de Eurasia— y concentra, entre Rusia, China, India y Pakistán, la mayor acumulación de arsenales nucleares del planeta. Irán, precisa Jalife, no forma parte de esa condición nuclear, pese a las afirmaciones de Netanyahu en sentido contrario.
La crisis de deuda de Estados Unidos y los «fractales de la paz»
Jalife describe la deuda estadounidense, que supera los cuarenta billones de dólares, junto al alza de tasas y la crisis de los bonos, como telón de fondo que debilita las sanciones de Bessent. Aun así, celebra el acercamiento entre Bessent y su homólogo ruso en una reunión preparatoria del G20, al que aplica el concepto de «fractales de la paz»: pequeños espacios de diálogo que conviene preservar incluso en medio del conflicto.
Turquía, el embajador Sergio Gor y la cuestión de Cachemira
Turquía participa como observadora, con fuertes vínculos culturales con Asia Central. Jalife dedica un pasaje al embajador estadounidense en Nueva Delhi, Sergio Gor, cuyo respaldo a la posición india sobre Cachemira generó tensión con Pakistán, en un episodio que vincula al «memorándum de Islamabad» para favorecer el diálogo entre Irán y Estados Unidos.
Los Juegos Nómadas y el diálogo entre civilizaciones
Celebrados en Kirguistán de forma simultánea a la cumbre, los Juegos Nómadas reciben, según Jalife, un auténtico boicot mediático en Occidente. En paralelo, el viaje de Xi Jinping a Egipto —con el reconocimiento egipcio de Taiwán como parte de China— se presenta como el gran ejemplo de diálogo entre civilizaciones, frente a la tesis del «choque de civilizaciones» de Samuel Huntington. Jalife extiende esa reivindicación a México, que —sostiene— debe entenderse como un espacio civilizatorio plural, no reducido a Tenochtitlán.
Gobernanza global y la cuestión tripolar o cuatripolar
La Iniciativa de Gobernanza Global de Xi Jinping y el Banco de Desarrollo de la OCS, formalizado en Bishkek, reflejan el intento de institucionalizar el espíritu de Shanghái. Sobre la forma del nuevo orden mundial, Jalife sostiene que, desde el punto de vista de la estabilidad estratégica y nuclear, el sistema tiende hacia una estructura tripolar —Estados Unidos, Rusia y China—, sin excluir una futura evolución cuatripolar que incorpore a India.
Una transformación estructural, no coyuntural
A la pregunta de si la consolidación de la OCS es un cambio estructural o una alianza coyuntural, la respuesta del programa es categórica: se trata de una transformación estructural, resultado de veinticinco años de construcción institucional que ahora encuentra su momento histórico. Con la vista puesta en la próxima cumbre de los BRICS en Nueva Delhi y en las elecciones brasileñas de octubre, Jalife reafirma que los BRICS salen fortalecidos de este proceso.
Todo esto —el RIC, la relación ruso-china, Irán, India, la crisis de Cachemira, el diálogo de civilizaciones, la disputa entre un orden tripolar o cuatripolar— se entrelaza en el programa con la voz, las asociaciones históricas y los matices propios del Dr. Alfredo Jalife-Rahme, que no pueden (ni deben) reducirse a un resumen escrito. Esta síntesis solo pretende ser una puerta de entrada. La invitación sigue en pie: escuchar el programa completo de Radar Geopolítico para recorrer, con el propio Jalife, el mapa de un mundo que, según su lectura, ya está cambiando de forma irreversible.
Nota del editor: Quien quiera ir más allá de estas líneas y profundizar en el origen y la evolución de esta fórmula de alianzas, encontrará una excelente guía en el libro publicado en 2024 por Aníbal Garzón, «BRICS. La transición hacia un orden mundial alternativo», Editorial AKAL, ISBN 978-84-460-5594-5.)