Solo el 3% de las tierras cultivables de Gaza permanece accesible e intacta

Una superficie que ha disminuido un 25,5% desde el pasado octubre por el aumento de la ocupación israelí del territorio palestino. La FAO describe una situación «desoladora».


Naiz.eus

Solo el 3% de las tierras cultivables de la Franja de Gaza permanece intacta y accesible para los agricultores, una situación crítica debida principalmente a la expansión de las zonas de exclusión militar.

El director de la FAO señala que la pérdida de acceso a las tierras de cultivo y la continua reducción del espacio disponible para producir alimentos es «desoladora».

Según un estudio publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Centro de Satélites de las Naciones Unidas (Unosat), este reciente deterioro se debe en gran medida a la drástica restricción del acceso a los campos, evidenciada por el desplazamiento hacia el oeste de la «línea Amarilla», la arbitraria delimitación que separa la zona controlada por el Ejército israelí –y que supone ya el 70% de la Franja– del resto del territorio, donde se hacina la población palestina.

Según esta nueva evaluación geoespacial, basada en datos recopilados a finales de junio de 2026, la superficie de tierras cultivables y sin daños se ha desplomado de 601 hectáreas en octubre de 2025 a tan solo 448 hectáreas a finales de junio de 2026, una caída del 25,5% en ocho meses.

En todo el enclave palestino, solo el 27% de las tierras agrícolas permanece físicamente accesible –4.091 hectáreas– pero casi toda esta superficie ha sufrido daños extensos que requieren importantes trabajos de rehabilitación. Los invernaderos también se ven afectados: apenas el 16,6% de ellos siguen siendo utilizables.

Durante los tres años de invasión y genocidio, el Ejército israelí, además de matanzas sistemáticas, se ha dedicado a destrozar los terrenos más fértiles de la Franja, con el objetivo de hacer imposible la vida en el territorio para los palestinos.

La situación es particularmente grave en la región de Rafah en el sur, donde más del 97% de las tierras cultivables son ahora inaccesibles.

«Sin medidas urgentes para restablecer el acceso seguro y brindar a los agricultores el apoyo que necesitan, las perspectivas de recuperar la producción local de alimentos seguirán disminuyendo», advirtió Rein Paulsen, director de la oficina de respuesta a emergencias de la FAO, en un comunicado en el que expresó su preocupación por este «panorama alarmante».

Bloqueo de semillas, piensos y combustible

Además de no poder acceder a sus tierras, los agricultores y ganaderos de Gaza se enfrentan a una grave escasez de fertilizantes, semillas y combustible, debido al bloqueo israelí a la entrada de todo tipo de recursos.

Los ganaderos también tienen dificultades para obtener piensos, suministros veterinarios y servicios de salud animal, y «la capacidad de la FAO para importar piensos y otros materiales necesarios para proteger y repoblar los rebaños sigue siendo irregular», señala este organismo.

Antes de octubre de 2023, el sector agrícola representaba casi el 10% de la economía de Gaza y sustentaba a más de 560.000 personas.

La ONU advierte del riesgo de un colapso total de los sistemas alimentarios en el territorio palestino, asfixiados por las restricciones de acceso impuestas por el ejército israelí.

El pasado lunes la ONU también alertó de un déficit de hasta 100.000 tiendas de campaña para la Franja de Gaza y destacó la urgencia de esos suministros ante la temporada de lluvias. Aunque ha adquirido menos de 30.000 tiendas de campaña, la mayoría de ellas siguen retenidas fuera de Gaza por las autoridades israelíes, frente a una necesidad de entre 80.000 y 130.000 tiendas, dependiendo de si se permite la entrada de suministros de refugio más duraderos, que Israel tampoco autoriza.

Por otra parte, efectivos de Unicef lograron llegar a las familias palestinas de la aldea de Qusra, en el norte de Cisjordania, atrapadas tras establecerse un puesto de avanzada de colonos israelíes junto a sus casas, en un bloqueo reforzado por el Ejército.

Por décimo día consecutivo, tres familias de la aldea seguían rodeadas por una fuerte presencia de fuerzas israelíes y colonos, que pusieron serios obstáculos para reparar las conexiones de agua y electricidad dañadas durante la última semana.

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