«Los tribunales del régimen español podrán juzgarme, pero la fiscalía de mi propia conciencia ya me ha absuelto.»
Carta de Youssef Brahim durante la charla que Asier Herranz ha dado en Valencia.

Me dirijo a vosotros a través de estas líneas, porque las exigencias de mi realidad laboral que impiden impiden estar físicamente allí. Trabajo en la noche como portero de discoteca, un oficio duro y que no me permite tener noches libres para compartir estos momentos con vosotros. Y no puedo faltar ni un día porque mi madre y mi hermana dependen de mí tanto económicamente como en el ámbito de salud, sosteniendo su salud mental mientras afrontamos también este proceso judicial.
Hoy debería estar sentado con vosotros compartiendo solidaridad y la ardua tarea de dar voz a los que sufren un genocidio. Mi compañero y yo nos enfrentamos a una causa penal que no es más que un montaje policial perfectamente orquestado. Buscan criminalizar el internacionalismo y sembrar el miedo a través del escarmiento, pretendiendo que el silencio sea la norma. Pero se equivocan. La devastación humana y el sufrimiento de la infancia bajo las bombas del sionismo no se pueden borrar con un decreto judicial.
Callar ante el genocidio no era una opción. La neutralidad es complicidad.
Los tribunales del régimen español podrán juzgarme, pero la fiscalía de mi propia conciencia ya me ha absuelto. Al mirarme al espejo veo a alguien que prefirió asumir las consecuencias de la mal llamada justicia antes que la cobardía de la indiferencia. El niño que fui duerme en paz porque su adulto no se acobardó cuando Palestina y el Líbano necesitaban una voz.
Desde mi puesto de trabajo envío todo mi apoyo y fuerza inquebrantable a quienes seguís en las calles, redes digitales y plazas dando voz a los oprimidos. No dejéis de morder, vuestra constancia es el mayor escudo frente a la persecución.
Eskerrik asko. Palestina Libre. Fuerza al pueblo del Líbano.
Para finalizar esta presentación y cederle la palabra a Asier, Ana Carrasco cita a Ghassan Kanafani, activista palestino asesinado por “Israel” en mil novecientos setenta y dos:
Usted utiliza la palabra terrorismo. Yo utilizo la palabra resistencia. ¿Cuál es la diferencia? Depende de quién escribe la historia. La historia es siempre gente débil, luchando contra gente fuerte. Los fuertes escriben los libros controlan los periódicos. Las televisiones dicen que sus soldados son héroes. Dicen que nuestros combatientes son terroristas. Esa es la única diferencia.