Cómo encubrir un genocidio: El multiculturalismo imperial de España


Laith Marouf informa desde la «Casa Árabe» de Madrid junto al activista antiimperialista Iker Suárez @ikersuarz para investigar la fachada multicultural del Reino de España —construida mediante la instrumentalización colonial del patrimonio civilizatorio árabe-islámico de la Península Ibérica— con el fin de blanquear su papel histórico y actual en el genocidio imperial.

Ambos debaten también sobre el genocidio de migrantes que tiene lugar en las fronteras de la «Fortaleza Europa», en relación con el campo de exterminio de Gaza, y sobre la necesidad de un ajuste de cuentas anticolonial dentro de los movimientos «progresistas» occidentales.
Grabado el: 21/06/2026 Editor: Ali Hayek Cámara: Rabieh Ghannam Coordinador local: Evan Katsounis.


La presente entrevista parte de un edificio neomudéjar de la década de 1870 y termina llevando la mirada hacia las fronteras de Ceuta y Melilla, pasando por el orientalismo, la construcción de la identidad española, el llamado «multiculturalismo imperial», el neoandalusismo y la continuidad entre las políticas fronterizas europeas y la cuestión palestina. El hilo que une todos estos asuntos es una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto la reivindicación de una herencia árabe y andalusí puede convertirse en una forma de ocultar, en lugar de confrontar, las estructuras coloniales que todavía permanecen?

En el diálogo entre el periodista Laith Marouf e Iker Suárez, la arquitectura aparece así como una puerta de entrada a un problema mucho más amplio. Suárez interpreta el neomudéjar como parte de una operación de apropiación y orientalización de elementos culturales musulmanes, capaz de construir una imagen de España como sociedad históricamente multicultural mientras se mantiene, según su planteamiento, una relación de poder sobre territorios y poblaciones del Sur. De ahí el desplazamiento del análisis hacia Ceuta y Melilla, presentadas en la conversación como espacios donde esa contradicción adquiere una dimensión particularmente visible.

La conversación introduce después una cuestión todavía más delicada: la utilización contemporánea de Al-Ándalus y de la idea de «convivencia» como patrimonio cultural y como instrumento de proyección exterior. La reivindicación de raíces andalusíes, árabes o mediterráneas puede, en opinión de Suárez, adquirir un carácter emancipador, pero también corre el riesgo de quedarse en una reconstrucción identitaria desprovista de una verdadera lectura anticolonial. El problema, sostiene, no sería únicamente quién reivindica una identidad determinada, sino desde qué posición geopolítica lo hace y qué lugar ocupa frente a las estructuras imperiales existentes.

El tramo dedicado a las fronteras introduce además la conexión que los interlocutores establecen entre la violencia sufrida por las personas migrantes en el Mediterráneo y la situación de Palestina. La conversación sostiene que no deberían contemplarse como fenómenos completamente separados, sino como expresiones de una misma lógica de exclusión y violencia ejercida sobre poblaciones del Sur Global. Es una de las tesis centrales del diálogo y, al mismo tiempo, una de las más controvertidas, precisamente porque obliga a abandonar la comodidad de considerar Palestina como una excepción aislada.

Y entonces ocurre algo casi involuntariamente revelador: la propia grabación es interrumpida en un espacio público. La interrupción, lejos de quedar como una simple anécdota de producción, pasa a formar parte del contenido mismo de la conversación. Marouf y Suárez regresan al asunto de los «silencios coloniales» y de los límites que, según su interpretación, condicionan determinados discursos identitarios dentro del Estado español.

El resultado es un diálogo incómodo, deliberadamente provocador, que obliga a mirar más allá de la fachada multicultural para preguntarse qué relaciones de poder permanecen detrás de ella. Desde el neomudéjar hasta las vallas de Ceuta y Melilla, desde la memoria de Al-Ándalus hasta Gaza, los interlocutores proponen una lectura en la que patrimonio, identidad, colonialismo, frontera e imperialismo dejan de aparecer como asuntos independientes y pasan a formar parte de una misma discusión. Una discusión que, como tantas veces ocurre cuando la historia deja de ser decorativa y empieza a interpelar al presente, resulta bastante menos confortable que contemplar tranquilamente la fachada de un edificio del siglo XIX.


Transcripción traducida en español: https://comiteapoyoiran.com/transcripcion-video-como-encubrir-un-genocidio-free-palestine-tv/

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