LA CIA CERTIFICA LA DEFUNCIÓN DEL PENTÁGONO

El Substack de Ana Muñoz de la Torre. Publicado el 24 de julio de 2026


Hay momentos en los que una guerra deja de librarse únicamente sobre el terreno y comienza a decidirse en el ámbito más difícil de conquistar: el de los hechos. Mientras Washington insiste en proyectar una imagen de control, las filtraciones de sus propios organismos, la degradación de sus capacidades militares y la evolución del frente dibujan un panorama muy distinto. En este análisis, Ana Muñoz de la Torre reconstruye los acontecimientos de las últimas horas para sostener una tesis contundente: el desgaste estratégico de Estados Unidos ya no lo certifican sus adversarios, sino sus propias instituciones.


LA VILEZA DE EEUU Y LA RESPUESTA DE IRÁN

El miércoles 23 de julio, el ejército estadounidense bombardeó la ruta de peregrinos de Arbaeen en Shalamcheh, el paso fronterizo entre Irán e Irak. Arbaeen es la conmemoración chií más multitudinaria del mundo: decenas de millones de personas caminando hacia Kerbala para honrar el martirio del Imam Husein, el símbolo histórico de la resistencia frente a la tiranía. Washington eligió ese objetivo para atacar la identidad del Eje de la Resistencia en su dimensión más sagrada, en el momento en que millones de personas se movilizan en nombre del Imam Husein, el símbolo histórico de la resistencia frente a la tiranía. Es la firma de quien lleva décadas bombardeando hospitales y escuelas en gran parte del mundo. El monstruo herido atacando el corazón de Irán en su vena más profunda.

El ataque se ejecutó desde suelo británico: después de agotar los misiles de crucero de sus barcos en el Océano Índico, recurrió a bombarderos B-1 despegando desde la base de Fairford, en Reino Unido. El IRGC lo había dejado claro: cualquier base usada para atacar Irán es objetivo legítimo. Londres acaba de convertirse en uno.

El IRGC respondió lanzando la oleada 26 de la Operación Nasr-2 y la dedicó explícitamente a los peregrinos de Arbaeen. Cada misil iraní sobre las bases americanas llevaba el nombre de Arbaeen.

La oleada de ataques fue devastadora: En Kuwait, el IRGC atacó cuatro bases: En la base de Camp Udairi, un ataque combinado de misiles y drones destruyó la unidad de guerra electrónica de EEUU, el sistema nervioso central de la guerra moderna que coordina el jamming, espía señales enemigas, interfiere comunicaciones y ciega sistemas de guía. Destruirla es dejar a las bases americanas del Golfo sin oídos después de haberlas dejado sin ojos. Una oleada de misiles destruyó sus instalaciones de alojamiento, causando decenas de muertos, y dañó la torre de control aéreo. Simultáneamente, otra oleada cayó sobre Ali Al Salem, donde destruyó un depósito de equipamiento militar, un hangar de MQ-9 y depósitos de combustible. La tercera oleada se dirigió a Camp Al-Doha, donde volaron por los aires los depósitos de munición y logística. El cuarto ataque fue dirigido a Camp Arifjan, otro deposito de munición en llamas.

En Jordania, atacó dos bases: en la base Prince Hassan, los misiles y drones iraníes destruyeron un sistema THAAD, un Patriot y un radar C-Ram. En King Faisal, atacaron con precisión quirúrgica varios depósitos de combustible y un hangar de helicópteros.

En el estrecho, tres petroleros intentaron cruzar por la ruta sur minada, inducidos por el ejército estadounidense. Ya hemos visto este patrón en repetidas ocasiones. La Guardia Revolucionaria les dió el aviso tres veces. Dos de los petroleros pararon, pero el tercero siguió su curso. Irán no avisa una cuarta vez, por lo que las fuerzas del IRGC lo atacaron provocando una fuerte explosión y un incendio grave que impidió su avance.

Irán está aplicando la doctrina que lleva meses anunciando y cumpliendo: ninguna base del mundo desde la que se ataque a su país quedará en pie.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, ha reconocido casi 100 soldados estadounidenses heridos en dos semanas. EE.UU. ha empezado a usar misiles Patriot PAC-2, versiones más antiguas y menos eficaces, porque la guerra contra Irán ha drenado sus reservas de PAC-3. Lo que Washington no puede pagar en victorias lo está pagando en stock. Y el mismo miércoles, una evaluación interna de la CIA filtrada a la prensa certificó lo que el terreno lleva meses demostrando: cinco meses de agresión no han conseguido que Irán abandone su programa nuclear ni su programa de misiles. La agencia de inteligencia más cara del mundo ha tardado cinco meses en confirmar lo que Irán demostró el primer día: que no hay potencia de fuego que doblegue a quien decidió hace ya muchos años que prefiere morir de pie a vivir de rodillas.

CONTINÚA EL COMERCIO DE LA FLOTA FANTASMA ANTE LA MIRADA DE 500 BARCOS VARADOS

A las 3:30 de la madrugada del 24 de julio, el mapa del estrecho de Ormuz muestra cero barcos cruzando. Cero. El Brent a 86,99 dólares. Ocho incidentes en las últimas 24 horas. Y 500 barcos apilados en Fujairah y Jebel Ali.

Es el resultado del bloqueo que Washington ha impuesto al mundo violando el Memorando de Islamabad. Un bloqueo que no puede sostener. Y a Irán aún le queda la carta de Bab el Mandeeb.

En el canal, el ADAMARIS. El mismo bunker tanker de San Cristóbal y Nieves que lleva días apareciendo en el mismo punto, entre Abu Musa y la isla de Larak, dentro de la zona de exclusión iraní. Entra, hace su trabajo, vuelve. Día y noche. A la vista de todos. Como él, otros barcos de la flota fantasma continúan con su actividad con total normalidad. Con el canal oficialmente cerrado y medio mundo esperando fuera. No se esconde. Opera. Porque el estrecho tiene un dueño que decide quién pasa y quién no, y la flota fantasma tiene su autorización.

Iran Press publicó la semana pasada el dato que desmonta el bloqueo estadounidense en una sola cifra: Irán ha desplazado 174 millones de barriles de petróleo a almacenamiento offshore, dispersos en alta mar en una flota que ningún bloqueo naval puede cercar. Ochenta días de exportaciones continuas garantizadas. El petróleo iraní lleva meses llegando a China sin cruzar el estrecho. Las sanciones más costosas de la historia persiguen una sombra que cambia de nombre y de coordenadas cada vez que la alcanzan.

Los aliados de Washington rompen sus propias sanciones cuando sus intereses lo requieren. Los Emiratos gestionan barcos que mueven crudo iraní mientras alojan cazas F-22 americanos en Al Dhafra. Arabia Saudí financia operaciones contra el eje de la resistencia y al mismo tiempo sus redes financieras participan en la evasión de sanciones cuando el beneficio lo justifica. El imperio y sus aliados comparten la misma moral: la del dinero.

Fuente: Iran Press / hormuz.report / AIS en tiempo real, 24 julio 2026.

LAS PROMESAS CUMPLIDAS DE IRÁN

Desde que EE.UU. violó el Memorando de Islamabad y reinició sus ataques sobre Irán, el IRGC ha cumplido cada promesa que ha hecho.

Cuando dijo que la respuesta sería proporcional a la agresión, lo fue. Cuando dijo que sería superior, lo fue. La última vez dijo que su respuesta sería desproporcionada y en tres días ha destruído más infraestructura de defensa estadounidense en el Golfo que en todo lo que llevamos de guerra. Washington prometió a sus aliados un escudo, pero los ha convertido en carne de cañón.

La secuencia tiene una lógica que solo se ve mirando hacia atrás: primero los radares, para dejarlos ciegos. Luego los Patriot, para dejarlos indefensos. Ahora la guerra electrónica, para dejarlos sordos. Y el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Khatam al-Anbiya, dejó escrito en marzo lo que viene después: si EE.UU. ataca las plantas eléctricas iraníes, Irán acabará con todas y cada una de las plantas eléctricas de los países del Golfo que albergan bases americanas.

El Golfo no tiene ríos. No tiene acuíferos. Tiene plantas de desalinización que convierten el agua del mar en agua potable consumiendo cantidades industriales de electricidad. Sin electricidad, Dubái, Kuwait, Bahréin y Doha se quedan sin agua en días. Los propios gobernantes del Golfo llamaron a Trump en marzo para decirle lo que su mente enferma se niega a entender: si atacas las plantas eléctricas iraníes, Irán dejará sin agua a todas las petromonarquías. Trump había anunciado públicamente que lo haría. Pero dió marcha atrás.

Eso es lo que Washington llama protección: convertir en objetivo a sus aliados. La UE debería grabarse con fuego lo que Irán está haciendo con quien presta su suelo contra él.

Porque lo peor está por llegar.

Fuente: Press TV / IRNA / Sepah News, marzo-julio 2026.

Deja un comentario